Con una fuerte vocación floricultora y agrícola, El Rosal impulsa intervenciones viales estratégicas que facilitan el transporte de productos, mejoran la seguridad en las vías y fortalecen la conexión entre zonas rurales y urbanas del municipio.
Al amanecer, cuando la neblina todavía se posa sobre los cultivos de la Sabana Occidente, los invernaderos de El Rosal comienzan a moverse al ritmo del trabajo diario. En ellos se cultiva una tradición que ha dado forma al municipio y que conecta su paisaje con mercados dentro y fuera del país.
Ubicado a solo 30 kilómetros de Bogotá, El Rosal ha hecho de la agricultura y, especialmente, de la floricultura, el corazón de su desarrollo. “Es el Jardín de la Sabana, el segundo municipio más floricultor del país, y le aporta cerca de 200 mil tallos que se exportan a distintas partes del mundo”, le contó el alcalde municipal Jorge Mikán Salgado, a El Dorado Radio.
Esa vocación agrícola ha impulsado también una transformación progresiva de su infraestructura vial. La vía El Rosal – Subachoque, con 7,5 kilómetros intervenidos y una inversión superior a 28.791 millones de pesos, ya se encuentra en funcionamiento y ha permitido reducir tiempos de desplazamiento, facilitando la conexión con municipios vecinos y el transporte eficiente de flores y productos agrícolas hacia nuevos destinos.
En el casco urbano, los proyectos en marcha buscan mejorar la movilidad cotidiana y la seguridad de quienes recorren sus calles. La intervención de la Calle 7, en el sector Alejandría, contará con recursos por 2.971 millones de pesos y permitirá optimizar la circulación interna, renovar la carpeta asfáltica y ofrecer mejores condiciones para peatones y conductores. A esto se suma la rehabilitación de la vía que conecta el centro del municipio con el puente El Rodeo, con una inversión de 2.467 millones de pesos, un corredor fundamental para trabajadores y productores rurales.
La proyección del municipio incluye, además, la construcción del puente vehicular sobre la quebrada El Rodeo, actualmente en trámite ambiental y con un presupuesto de 480 millones de pesos, obra pensada para reemplazar un paso que presenta limitaciones, especialmente durante las temporadas de lluvia.
Paralelamente, avanza la contratación de tres tramos de placa huella rural por 345 millones de pesos, dirigidos a mejorar el acceso a veredas donde se concentra buena parte de la producción agrícola.
Por todo eso, recorrer El Rosal hoy es entender cómo un municipio crece sin dejar atrás aquello que le dio origen: la tierra, las flores y su gente.








