El Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana documentó el cierre de 6.263 sedes educativas oficiales y privadas entre 2019 y octubre de 2024.
Los factores demográficos, económicos y educativos están relacionados con el cierre de colegios en Colombia, según explicó Carolina Piñeros Ospina, directora ejecutiva de Red PaPaz, durante una entrevista concedida este 19 de octubre a El Dorado Radio.
La especialista señaló que el cierre de instituciones educativas responde a múltiples factores, entre ellos la disminución de estudiantes, las dificultades económicas de algunos establecimientos y la transformación de las preferencias de las familias. También mencionó la llegada de nuevos operadores educativos que adquieren colegios tradicionales y ofrecen modelos de formación diferentes.
Uno de los factores que permite dimensionar este fenómeno es la reducción de la población escolar. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Colombia registró preliminarmente 433.678 nacimientos en 2025, un 4,5 % menos que en 2024. Por su parte, la matrícula nacional de educación formal pasó de aproximadamente 9,5 millones de estudiantes en 2023 a 9,3 millones en 2024. Aunque estas cifras muestran cambios demográficos y educativos, no permiten establecer por sí solas las causas de cada cierre.
Piñeros explicó que las dificultades financieras también están relacionadas con el sostenimiento de las instalaciones. Como ejemplo, mencionó el caso de un rector cuyo colegio estaba en proceso de cierre debido al incremento del valor del terreno y de las obligaciones tributarias asociadas. Según relató, estos costos pueden superar la capacidad de financiación de algunas instituciones mediante matrículas y pensiones, especialmente en sectores donde el valor del suelo ha aumentado.
La directora ejecutiva de Red PaPaz indicó que las instituciones también enfrentan el desafío de adaptar sus propuestas educativas a las expectativas de las familias. En ese sentido, destacó la importancia del bilingüismo, las actividades extracurriculares, la formación tecnológica y el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico. Frente a la reducción de estudiantes, planteó revisar las jornadas escolares y aprovechar la infraestructura disponible para ampliar las oportunidades de aprendizaje.
El cierre de un colegio también implica decisiones familiares relacionadas con los costos, los desplazamientos y la adaptación de los estudiantes a nuevos entornos. Para las familias de Cundinamarca que enfrenten esta situación, Piñeros recomendó evaluar la calidad académica, el Proyecto Educativo Institucional (PEI), las condiciones de convivencia y la ubicación de las alternativas disponibles. También insistió en escuchar a los niños y adolescentes, especialmente cuando deben separarse de compañeros con quienes han compartido varios años de formación.
Finalmente, la especialista recomendó que padres y cuidadores acompañen emocionalmente a sus hijos durante el cambio de institución y conversen con ellos sobre las alternativas educativas. Asimismo, señaló que la disminución de la población escolar plantea la posibilidad de revisar la cobertura, ampliar la atención en primera infancia y mejorar las condiciones de aprendizaje, tanto en establecimientos públicos como privados.








