En Colombia, solo el 29 % de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en matemáticas, frente al 65 % promedio de la OCDE.
Diego Sánchez, subdirector de Empresarios por la Educación, señaló en El Dorado Radio que Colombia mantiene estándares básicos de competencias establecidos desde 2006 y planteó la necesidad de actualizarlos frente a los cambios tecnológicos y educativos.
Los resultados de PISA 2025 permiten dimensionar esa discusión. La evaluación internacional encontró diferencias entre Colombia y el promedio de la OCDE en competencias fundamentales como matemáticas y lectura. Más allá de comparar puntajes entre países, el resultado plantea una pregunta para el sistema educativo: ¿los estudiantes están aprendiendo las habilidades que necesitan para desenvolverse en las condiciones actuales?
En su participación en El Tren de la Mañana, Sánchez centró parte del análisis en la vigencia de los contenidos que orientan la formación. “Necesitamos traer los estándares del 2006 al 2026. Es que han pasado mil cosas y no podemos seguir formando nuestros estudiantes con una visión de la tecnología que teníamos en 2006”, afirmó.
La actualización, explicó, no pasa únicamente por incorporar computadores, conectividad o inteligencia artificial a las aulas. También requiere revisar qué se enseña, cómo se evalúa, qué formación reciben los docentes y de qué manera las nuevas herramientas contribuyen al aprendizaje. Para Sánchez, la educación debe desarrollar capacidades que puedan utilizarse en situaciones cotidianas y en los proyectos de vida de los estudiantes.
La discusión adquiere una dimensión particular en Cundinamarca. El departamento obtuvo 268 puntos en Saber 11 de 2025, frente a 261 del promedio nacional, según el balance de la Secretaría de Educación. La diferencia entre los resultados de establecimientos rurales y urbanos fue de cuatro puntos. Estas cifras corresponden a Saber 11 y no a PISA, pero permiten observar el desempeño educativo territorial.
Cundinamarca también ha incorporado tecnología a sus instituciones educativas. Durante 2025 fueron entregadas 17 aulas STEM, además de otras herramientas y dotaciones dirigidas a establecimientos oficiales. El siguiente punto de análisis es establecer cómo estos recursos se articulan con contenidos, formación docente y metodologías que permitan fortalecer los aprendizajes.
Sánchez señaló que la actualización requiere igualmente acompañar a profesores y directivos. Durante la entrevista sostuvo que los docentes necesitan formación relacionada con las competencias que hoy demandan los estudiantes y que los incentivos para su desarrollo profesional deberían guardar mayor relación con las necesidades que encuentran diariamente en las aulas.








