La Alcaldía aplicará cierres de válvulas de hasta 24 horas ante la caída del embalse de Mansilla y el limitado ahorro alcanzado con la sectorización.
La reducción de las fuentes hídricas que alimentan el embalse de Mansilla llevó a la Alcaldía de Facatativá a emitir una nueva alerta sobre la disponibilidad de agua superficial en el municipio.
Según el balance presentado por el alcalde Carlos Casas Alvarado, las reservas actuales alcanzarían para menos de 20 días si continúan las condiciones registradas y no se reduce de manera significativa el consumo.
El mandatario municipal habló del estado del embalse, cuya capacidad aproximada es de 260.000 metros cúbicos, y señaló que presenta una disminución considerable en el volumen de agua procedente de las fuentes ubicadas en la parte alta de la vereda Mansilla. Este escenario obligará a aplicar una segunda fase de sectorización, con cierres de válvulas durante periodos de 12 y 24 horas.
La primera etapa de la medida buscaba generar un ahorro cercano a los 50.000 metros cúbicos. Sin embargo, de acuerdo con la información suministrada por la Administración Municipal, la reducción obtenida habría sido de aproximadamente 15.000 metros cúbicos, una cifra inferior a la necesaria para contener la caída de las reservas.
Ante este panorama, el gobierno local reiteró el llamado a utilizar el agua potable únicamente para las necesidades básicas. La restricción incluye la prohibición de destinarla al lavado de vehículos, mientras se mantienen las acciones de vigilancia frente a consumos excesivos o usos no autorizados.
Como respuesta estructural a la escasez, el municipio trabaja en cuatro proyectos de pozos profundos y gestiona un quinto proyecto que está pendiente de la firma de un acuerdo con Empresas Públicas de Cundinamarca, EPC. Estas fuentes subterráneas son consideradas esenciales para reducir la dependencia de los embalses y ampliar la capacidad de abastecimiento.
Uno de los proyectos corresponde al pozo Guapucha, que superó la fase de exploración y contempla una inversión estimada de 5.000 millones de pesos. La iniciativa espera la asignación de recursos para ejecutar las etapas restantes, con la proyección de entrar en funcionamiento a comienzos de 2027.
El segundo es el pozo San Rafael, financiado con cerca de 4.000 millones de pesos provenientes de un empréstito adquirido por el municipio. El tercer proyecto se localiza en Cartagenita, donde las labores de perforación comenzaron hace cerca de dos meses. Según la Alcaldía, estos tres pozos podrían producir en conjunto alrededor de 180 litros de agua por segundo.
En el sector de Tierra Morada se desarrolla otra intervención, con una inversión aproximada de 2.200 millones de pesos. La expectativa de la Administración Municipal es que varios de estos sistemas comiencen a operar al finalizar el año y permitan aportar agua a los embalses y a la red de abastecimiento.
La Alcaldía también denunció el presunto uso de motobombas por parte de particulares para desviar agua hacia cultivos de fresa, una práctica que estaría disminuyendo el caudal que llega desde las fuentes hídricas. Las autoridades anunciaron la continuidad de los controles para identificar estas conductas y evitar nuevas captaciones irregulares.
Según la administración local, mientras se materializan los proyectos de aguas subterráneas, la disponibilidad del servicio dependerá del comportamiento de las fuentes, la efectividad de la sectorización y la reducción del consumo en hogares, comercios y demás sectores. La Administración Municipal insistió en que ahorrar agua es una necesidad inmediata para prolongar las reservas y disminuir el riesgo de desabastecimiento.








