Un estudio con más de 1.500 participantes encontró que incluso niveles relativamente bajos de ruido vehicular disminuyen los efectos positivos que producen los sonidos naturales.
El canto de las aves puede generar sensaciones de relajación y bienestar, pero esos efectos disminuyen cuando aparece el ruido del tráfico, incluso a intensidades relativamente bajas, según una investigación publicada este miércoles 26 de agosto.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Surrey, en Reino Unido, analizó la manera en que diferentes paisajes sonoros naturales influyen sobre el bienestar psicológico y qué ocurre cuando se incorpora a ellos el sonido producido por los vehículos.
Más de 1.500 personas participaron en una primera fase del experimento, en la que escucharon nueve ambientes simulados que combinaban sonidos naturales, principalmente cantos de aves, con diferentes características e intensidades de ruido vehicular.
Los participantes reportaron mayores sensaciones de relajación, bienestar y recuperación al escuchar los ambientes naturales. Sin embargo, esos efectos disminuyeron con la incorporación del tráfico.
Los investigadores encontraron que esta reducción se producía incluso cuando el ruido vehicular se encontraba por debajo de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud para el tránsito durante el día.
Una segunda prueba, realizada con 63 personas mediante monitores de frecuencia cardiaca, encontró además cambios en la variabilidad de la frecuencia cardiaca cuando los sonidos naturales estaban acompañados por tráfico, un resultado asociado por los investigadores con una mayor respuesta fisiológica al estrés.
El estudio también encontró una relación entre la diversidad de aves percibida por los participantes y mayores niveles de bienestar.
Los autores consideran que los resultados tienen implicaciones para el diseño de parques y espacios verdes urbanos. Entre las medidas planteadas aparecen reducir la velocidad de los vehículos en las vías próximas a estos lugares e incorporar vegetación en sus bordes para disminuir la exposición al ruido.
La investigación plantea así que disponer de zonas verdes en las ciudades no sería el único factor relevante para aprovechar sus beneficios: las condiciones acústicas de esos espacios también pueden influir en el bienestar de quienes los utilizan.








