Los países han recuperado 124,3 millones de hectáreas, una superficie mayor que el territorio continental de Colombia, pero equivalente a solo el 10,4 % de los compromisos nacionales evaluados por la UICN.
Los esfuerzos internacionales para recuperar tierras afectadas por incendios, sequías, deforestación y otras formas de degradación avanzan muy por debajo de las metas establecidas por los propios países, según un informe divulgado este viernes 21 de agosto.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estableció que se han rehabilitado 124,3 millones de hectáreas, una superficie incluso mayor que todo el territorio continental de Colombia. Sin embargo, esa extensión representa apenas el 10,4 % de los compromisos nacionales de restauración evaluados.
La cifra adquiere especial relevancia frente a la magnitud del problema. Naciones Unidas estima que hasta el 40 % de las tierras del planeta presenta algún grado de degradación, una situación que reduce la producción de alimentos, afecta la disponibilidad de agua y amenaza los medios de vida de millones de personas.
La degradación de los suelos puede ser consecuencia de múltiples factores, entre ellos los incendios forestales y las sequías, fenómenos cuya frecuencia o intensidad puede aumentar como consecuencia del cambio climático. También intervienen procesos como la deforestación, la erosión, la sobreexplotación de los recursos naturales y determinadas prácticas agrícolas.
El informe se conoce mientras representantes internacionales se reúnen en Ulán Bator, Mongolia, en encuentros relacionados con la lucha contra la desertificación y la sequía. Las discusiones se extenderán hasta el próximo 28 de agosto y tienen entre sus asuntos centrales la recuperación de los territorios degradados.
La restauración no significa necesariamente devolver un territorio exactamente a su condición original. Puede incluir la recuperación de bosques, suelos agrícolas, pastizales, fuentes de agua y otros ecosistemas mediante prácticas que permitan recuperar su productividad y sus funciones ambientales.
Además de los beneficios ambientales, existe un componente económico. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que cada dólar invertido en restauración de ecosistemas puede generar hasta 30 dólares en beneficios económicos, derivados, entre otros factores, de una mayor productividad, disponibilidad de agua, protección de la biodiversidad y generación de empleo.








