La elección de la mesa directiva del Senado será la primera prueba para el gobierno electo.
La elección de la mesa directiva, prevista para el 20 de julio, pondrá a prueba la capacidad del gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella para construir mayorías en el Congreso durante su primer año de mandato.
La instalación del nuevo Congreso de la República, el próximo 20 de julio, estará marcada por la elección de las mesas directivas del Senado y la Cámara de Representantes. En el Senado, la competencia entre Alfredo Deluque, del Partido de la U, y Honorio Henríquez, del Centro Democrático, se convirtió en el primer pulso político entre los partidos que respaldan al gobierno entrante.
El editor político de La Silla Vacía, Gerson Ortiz, explicó en entrevista con El Dorado Radio que, a diferencia de administraciones anteriores, el movimiento político del presidente electo no cuenta con una bancada suficiente para reclamar por sí solo la presidencia del Senado. Salvación Nacional obtuvo cuatro curules en esa corporación, por lo que deberá alcanzar acuerdos con otras colectividades para asegurar las mayorías necesarias.
Según el analista, el Centro Democrático sostiene que, al contar con 17 senadores, es la bancada oficialista con mayor representación y, por esa razón, postuló a Honorio Henríquez para dirigir el Senado durante el primer año legislativo. Por su parte, el Ejecutivo respalda la candidatura de Alfredo Deluque, senador del Partido de la U y uno de los primeros congresistas que acompañó la candidatura presidencial de De la Espriella.
La elección adquiere especial relevancia porque durante la primera legislatura deberán tramitarse iniciativas como el Plan Nacional de Desarrollo, el Presupuesto General de la Nación y las principales reformas del nuevo Gobierno. Quien presida el Senado tendrá un papel determinante en la conducción de esos debates.
Ortiz señaló que Deluque parte con ventaja al contar con el respaldo de sectores del Partido Conservador, el Partido de la U, Cambio Radical y parte del Partido Liberal, apoyos que podrían darle la mayoría necesaria para alcanzar la presidencia de la corporación. Entretanto, el Centro Democrático mantiene la candidatura de Henríquez con el argumento de que su condición de principal bancada oficialista le da legitimidad para aspirar a esa dignidad y fortalecer su participación en la agenda legislativa.
Durante la entrevista también se analizó el papel que podría desempeñar el Pacto Histórico. Aunque ejercerá la oposición durante el próximo cuatrienio, su representación en el Senado podría convertirse en un factor de equilibrio si la votación resulta más cerrada de lo previsto. En ese escenario, sus decisiones dependerán de los acuerdos políticos y de las garantías que se ofrezcan para el ejercicio de la oposición.
Ortiz también consideró que esta elección refleja una recomposición dentro de los sectores de derecha del país. A su juicio, el liderazgo político de Abelardo de la Espriella configura un nuevo escenario en ese espectro, mientras el expresidente Álvaro Uribe mantendrá un papel de referente político y de seguimiento a las decisiones del Gobierno desde el Congreso.
El resultado de la votación del próximo 20 de julio servirá como el primer indicador de la cohesión de la coalición oficialista y de la capacidad del nuevo Gobierno para construir mayorías estables alrededor de su agenda legislativa durante el periodo constitucional 2026-2030.








