La conmemoración del primer aniversario del papado de León XIV coincidió con nuevos debates entre el Vaticano y Washington sobre conflictos armados, migración y estabilidad global.
León XIV celebró en Pompeya, Italia, su primer año al frente de la Iglesia católica, un período de pronunciamientos públicos relacionados con la guerra en Medio Oriente y llamados a fortalecer el diálogo entre países.
El pontífice, nacido en Estados Unidos y nacionalizado peruano, asumió el liderazgo de la Iglesia católica hace un año tras el fallecimiento del papa Francisco. Su elección convirtió a León XIV en el primer papa con ciudadanía estadounidense y peruana en la historia del Vaticano.
Durante estos primeros doce meses de pontificado, León XIV ha centrado su gestión en asuntos relacionados con diplomacia internacional, migración, defensa de los derechos humanos y fortalecimiento institucional de la Iglesia católica.
Igualmente, ha mantenido una agenda enfocada en mediación frente a conflictos internacionales y acompañamiento humanitario a comunidades afectadas por guerras y desplazamientos.
Uno de los momentos de mayor exposición internacional ocurrió tras sus pronunciamientos frente a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, donde rechazó públicamente el uso de armas nucleares y reiteró la necesidad de privilegiar el diálogo político sobre las confrontaciones militares.
“Necesitamos construir puentes de paz y no escenarios de destrucción”, expresó recientemente el pontífice durante una homilía divulgada por Radio Vaticano, en medio de los llamados internacionales para reducir la escalada militar en Medio Oriente.
Las diferencias con sectores cercanos al presidente Donald Trump aumentaron tras varias declaraciones del Vaticano sobre migración y cooperación internacional.
En medio de esas tensiones, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo recientemente reuniones con el Papa y con el cardenal Pietro Parolin para abordar asuntos relacionados con América Latina, Cuba y estabilidad internacional.








