Cundinamarca alcanzó en 2025 la menor pobreza multidimensional del país con un índice de 4,1 %, la cifra más baja registrada en su historia, según el DANE.
Cundinamarca pasó a ocupar el primer lugar en el país en reducción del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), tras registrar una de las caídas más significativas del último año en este indicador que mide las condiciones de vida más allá del ingreso.
De acuerdo con cifras del DANE, el departamento cerró 2025 con un IPM de 4,1%, lo que representa una reducción de 3,3 puntos porcentuales frente a 2024, cuando se ubicaba en 7,4%.
Este resultado marca un cambio en la posición del departamento en el país—pasando del quinto al primer lugar— y refleja mejoras concretas en variables clave como acceso a salud, educación, condiciones de vivienda y empleo.
El gobernador Jorge Emilio Rey Ángel destacó el impacto directo en la población: “pasamos del puesto cinco al primer lugar en el país, con una cifra histórica del 4,1%, lo que refleja una reducción importante en las condiciones de pobreza”.
El mandatario también puso en cifras lo que significa este resultado: “113 mil familias hoy tienen mejores condiciones: más acceso a salud, más niños estudiando, mejores viviendas y más oportunidades en el territorio”.
El IPM es un indicador que no se limita al ingreso económico. Evalúa privaciones en cinco dimensiones: educación, salud, trabajo, condiciones de vivienda y bienestar de la niñez. Esto permite identificar con mayor precisión en qué aspectos están mejorando o fallando las condiciones de vida de la población.
En el caso de Cundinamarca, las mayores reducciones se dieron en trabajo informal, bajo logro educativo y rezago escolar, con variaciones de hasta 6 puntos porcentuales en algunos de estos indicadores.
Uno de los datos más relevantes está en el comportamiento del área rural. En 2018, los centros poblados y zonas dispersas registraban niveles cercanos al 20% de pobreza multidimensional. Para 2025, esa cifra se redujo en cerca de 13 puntos porcentuales, mostrando un cambio importante en territorios que históricamente han tenido mayores brechas.
Además, en las cabeceras municipales el indicador se ubica alrededor del 3,2%, lo que evidencia una tendencia de disminución sostenida en todo el territorio, aunque con diferencias entre zonas urbanas y rurales.
En perspectiva histórica, el departamento ha pasado de un IPM cercano al 12,3% en 2019 a 4,1% en 2025, lo que representa una reducción acumulada de más de 8 puntos porcentuales en menos de una década.








