El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado interrupciones en el suministro energético global.
La producción mundial de petróleo registró la mayor caída de la historia reciente debido al impacto del conflicto en Oriente Medio, especialmente por las restricciones al tránsito de buques petroleros en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
Según el informe más reciente de la Agencia Internacional de la Energía, la oferta global de petróleo se redujo en 10,1 millones de barriles diarios, situándose en aproximadamente 97 millones de barriles al día durante marzo, lo que representa una de las interrupciones más severas del suministro energético en décadas.
La agencia también recortó su previsión de demanda para 2026, estimando un consumo global de 104,26 millones de barriles diarios, lo que supone 730.000 barriles menos de lo proyectado anteriormente.
Entre abril y diciembre, la demanda podría caer 1,5 millones de barriles diarios, en un descenso comparable al registrado durante la pandemia de COVID-19 en 2020.
Sin embargo, los analistas advierten que la situación podría empeorar si continúan los ataques contra infraestructura energética y las restricciones en el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
El informe también señala que la escasez de suministro y el aumento de los precios del crudo han comenzado a afectar distintos tipos de combustibles, especialmente nafta, gas licuado de petróleo y combustible para aviones, con impactos más visibles en Oriente Medio y la región Asia-Pacífico.
Además, el procesamiento mundial de crudo enfrenta dificultades debido a los daños en instalaciones energéticas y a las limitaciones para transportar petróleo desde los principales países productores.
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