El alto flujo vehicular marcó la temporada, con congestiones en varios corredores y un balance que deja retos en seguridad vial.
La Semana Santa de 2026 dejó en Cundinamarca una de las mayores movilizaciones recientes: 3,7 millones de vehículos transitaron por las vías del departamento, según el balance entregado por la Secretaría de Movilidad. Solo durante el plan retorno del fin de semana, cerca de 460.000 vehículos ingresaron a Bogotá, con picos de tráfico desde las primeras horas del día.
Aunque el flujo fue alto, las autoridades reportaron que la operación se mantuvo en condiciones generales manejables. Sin embargo, hubo puntos críticos: congestiones en la Autopista Sur, especialmente después del peaje de Mondoñedo, y retrasos en el corredor de la Autopista Norte por incidentes con vehículos averiados. Hacia las 10 de la noche del domingo, la mayoría de vías ya operaban con normalidad.
El dato más delicado del balance está en la siniestralidad. Durante la temporada se registraron 13 personas fallecidas, una cifra que, aunque cercana a la del año anterior, sigue generando preocupación. Entre los casos más graves está el accidente en el sector de Casablanca, donde murieron cinco integrantes de una misma familia, y otro en Villeta, donde un vehículo de transporte especial cayó a un barranco con más de 40 ocupantes.
Según el secretario de Movilidad, Diego Jiménez, no todos los casos pueden atribuirse a fallas mecánicas. “No se puede decir que todo fue por fallas técnicas; también hay errores humanos y decisiones en la vía que terminan en tragedia”, explicó al referirse a los diferentes siniestros registrados durante la semana.
En medio de la operación, también se puso a prueba el uso de herramientas tecnológicas para la movilidad. Plataformas de monitoreo y navegación fueron utilizadas por conductores para identificar puntos de riesgo, aunque su impacto aún está en evaluación. La estrategia buscaba anticipar condiciones de tráfico y alertar sobre zonas con antecedentes de accidentes.
Pese a las dificultades, el balance general de movilidad fue calificado como aceptable por las autoridades, teniendo en cuenta el volumen de vehículos y la complejidad de la operación. Aun así, el comportamiento en vía sigue siendo el principal desafío.
El propio secretario resumió el resultado con una evaluación moderada: “Si lo miramos en términos generales, es un balance positivo por la cantidad de vehículos movilizados, pero las pérdidas humanas nos obligan a seguir trabajando”.








