En Ubaque, pequeños productores cultivan café de especialidad en un entorno de alta montaña donde las condiciones climáticas, la conservación del agua y el trabajo manual determinan una calidad especial del grano.
En el municipio de Ubaque, en Cundinamarca, la producción de café de especialidad se desarrolla en un entorno de alta montaña cercano al Parque Nacional Natural Chingaza, donde el clima, la disponibilidad de agua y la conservación del suelo influyen de manera muy particular en cada etapa del cultivo.
Las fincas cafeteras se ubican en zonas de fuerte pendiente que limitan el uso de maquinaria agrícola, por lo que gran parte del proceso productivo depende del trabajo manual. En predios como la finca Café Orgánico La Roca, dirigida por Jefferson Díaz Aguas, esta condición se ha convertido en parte del valor diferencial del producto, asociado a prácticas de manejo cuidadoso del cultivo y del entorno.
Desde 2022, allí se produce café orgánico de especialidad sin insumos químicos, mediante técnicas orientadas a la protección del suelo y al uso responsable del agua, un factor clave en un territorio influenciado por ecosistemas de páramo.
Las condiciones climáticas variables representan otro elemento determinante en la producción. Cambios en temperatura, humedad y lluvias inciden directamente en el desarrollo del grano y en los tiempos de cosecha, lo que obliga a los productores a ajustar continuamente sus prácticas agrícolas para mantener estándares de calidad.
La cercanía al páramo de Chingaza también implica responsabilidades ambientales. En este territorio, la regulación hídrica depende del equilibrio de los ecosistemas de alta montaña, por lo que actividades como la caficultura deben desarrollarse bajo criterios de sostenibilidad que permitan preservar las fuentes de agua.
En ese contexto, la producción orgánica se convierte en una alternativa viable para mantener la actividad cafetera sin afectar el entorno natural. Sin embargo, este modelo implica mayores exigencias técnicas y económicas para pequeños productores que trabajan en condiciones geográficas complejas.
“Trabajar café en estas condiciones implica adaptarse constantemente al clima y al terreno, buscando mantener la calidad sin afectar el entorno”, explicó Jefferson Díaz Aguas, productor de la finca Café Orgánico La Roca.
En Ubaque, el café de especialidad refleja así una relación directa entre territorio, sostenibilidad y trabajo campesino, donde la cercanía al páramo de Chingaza y las condiciones de alta montaña aportan características diferenciales al grano producido en esta zona de Cundinamarca.








