El Gobierno de España respondió a las presiones de Washington tras negarse a permitir el uso de bases militares para operaciones contra Irán. La decisión abre un nuevo episodio de tensión diplomática con Estados Unidos en medio de la escalada militar en Oriente Medio.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó este 4 de marzo desde Madrid que España no permitirá el uso de sus bases aéreas para ataques contra Irán, decisión que generó advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre posibles represalias comerciales.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, respondió públicamente a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de que su administración solicitara utilizar bases militares españolas para operaciones vinculadas a los ataques contra Irán. En una declaración institucional desde el Palacio de La Moncloa, Sánchez afirmó que la posición de su gobierno se resume en “no a la guerra”.
El mandatario español explicó que la decisión se basa en criterios políticos y estratégicos frente a la escalada del conflicto en Oriente Medio. Según Sánchez, España no participará en acciones militares que puedan ampliar el escenario de confrontación internacional. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses”, señaló durante su intervención.
Las declaraciones se producen después de que Donald Trump cuestionara la postura de España y anunciara que evaluaría medidas económicas contra el país europeo. Durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz, el mandatario estadounidense afirmó que España “se ha portado terrible” en medio de la crisis y advirtió que su administración podría suspender las relaciones comerciales con el gobierno español.
Trump aseguró además que había ordenado a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, revisar las relaciones económicas con España. “Vamos a cortar todo comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”, afirmó el presidente estadounidense ante periodistas en la Casa Blanca, aunque posteriormente indicó que continúan los contactos diplomáticos entre ambos gobiernos.
La negativa española se suma a otras tensiones recientes entre Madrid y Washington. En las últimas semanas, Estados Unidos ha insistido en que los aliados de la OTAN aumenten su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, una propuesta que ha sido rechazada por el gobierno de Pedro Sánchez. A esto se añade el desacuerdo que ambos países han mantenido frente a la situación en Gaza y la respuesta militar contra Irán.
Durante su discurso, Sánchez recordó el precedente de la guerra de Irak de 2003, señalando que aquel conflicto tuvo consecuencias regionales de gran escala. Según explicó, esa intervención desencadenó un aumento del terrorismo yihadista, generó crisis migratorias en el Mediterráneo y produjo incrementos significativos en los precios de la energía en Europa.
El episodio ocurre en medio de una escalada militar en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, lo que ha intensificado las tensiones geopolíticas en la región. Analistas internacionales señalan que la decisión de España refleja las divisiones existentes dentro de Europa frente al manejo del conflicto y la relación con Washington.








