Más de 2.400 sedes educativas del departamento hacen parte del plan preventivo “Escuela Segura”, que articula acciones con alcaldías y concejos municipales de gestión del riesgo para proteger a estudiantes y docentes.
Ante la actual temporada de lluvias, la Secretaría de Educación de Cundinamarca activó el programa Escuela Segura, una estrategia que busca mitigar riesgos en las instituciones educativas y garantizar que los estudiantes puedan asistir a clases en condiciones adecuadas.
Según explicó Andrés Guerrero, director de Infraestructura de la entidad, el plan articula acciones entre estudiantes, padres de familia, docentes, rectores, alcaldías y la Gobernación de Cundinamarca, con el fin de prevenir emergencias asociadas a inundaciones, deslizamientos o afectaciones estructurales.
La estrategia se activa a través de los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, donde se coordinan intervenciones ante reportes de posibles amenazas, especialmente en zonas rurales dispersas, donde históricamente se presentan mayores afectaciones por el incremento de lluvias.
Desde la Dirección de Infraestructura se realiza acompañamiento técnico para la revisión y mantenimiento preventivo de cubiertas, canales, bajantes, cunetas y demás elementos estructurales que puedan verse comprometidos por las precipitaciones.
Además, se implementó un manual de actuación que ya fue socializado con rectores, el cual establece protocolos de reporte anticipado y mecanismos de atención inmediata ante cualquier situación de riesgo.
Actualmente, el departamento cuenta con más de 2.400 sedes educativas. De estas, 20 están siendo intervenidas con acciones concretas de obra para mitigar o corregir afectaciones, en articulación con el Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca, a través de contratos de emergencias educativas.
Adicionalmente, otras 35 sedes han sido visitadas por el equipo técnico para realizar diagnósticos estructurales. En algunos casos puntuales, ha sido necesario recomendar desalojos preventivos o traslados temporales a sedes cercanas, e incluso implementar alternativas de virtualidad mientras se adelantan revisiones estructurales más profundas.
El programa también involucra a estudiantes, docentes y padres de familia en medidas preventivas básicas, como evitar desplazamientos innecesarios durante tormentas fuertes, reportar oportunamente anomalías en la infraestructura y acompañar a los menores en trayectos que puedan verse afectados por deslizamientos, pérdida de banca o deterioro de vías.
Los rectores, por su parte, deben mantener comunicación constante con las alcaldías y la Secretaría de Educación, activando de manera inmediata los protocolos de gestión del riesgo cuando se presente alguna situación que comprometa la seguridad de la comunidad educativa.
La administración departamental reiteró que la prevención es fundamental en esta temporada invernal y que el acompañamiento técnico se mantendrá durante todo el año, priorizando las zonas rurales más apartadas.








