La Basílica Menor Inmaculada Concepción figura entre los principales atractivos de turismo religioso en el oriente de Cundinamarca.
En el oriente de Cundinamarca, a tan solo 45 kilómetros de Bogotá, aproximadamente 49 minutos en carro sin tráfico por la vía al Llano se encuentra Cáqueza, un municipio que se ha consolidado como referente religioso y turístico de la región. Su cercanía con la capital lo convierte en un destino ideal para quienes buscan una experiencia espiritual, histórica y cultural sin alejarse demasiado de la ciudad.
El principal atractivo del municipio es la Basílica Menor Inmaculada Concepción, uno de los templos más emblemáticos del departamento. Consagrada en 1936, esta iglesia representa no solo un hito arquitectónico, sino también un símbolo de la fe y la identidad de la comunidad. En 2016 fue elevada a basílica menor por el papa Francisco, gracias a la gestión del padre Pablo José Tovar Arias, un reconocimiento otorgado por el Vaticano que reafirma su importancia religiosa e histórica a nivel nacional.
Ubicada frente al parque principal de Cáqueza, la basílica se distingue por su imponente arquitectura de tres naves y por su armonioso diseño interior, que invita al recogimiento y la contemplación. A lo largo del año recibe visitantes y peregrinos que llegan atraídos por su valor espiritual y patrimonial. El templo abre sus puertas diariamente y ofrece misas de lunes a sábado en horas de la tarde, así como varios horarios los domingos, facilitando la participación de fieles y turistas.
La historia de este templo está profundamente ligada al padre Ismael Telles, quien lideró su construcción y dedicó gran parte de su vida a hacer realidad esta obra que hoy es orgullo del municipio. Sus restos reposan en el interior de la basílica, como testimonio de su legado y compromiso con la comunidad. Décadas después, el trabajo del padre Pablo José Tovar Arias permitió que el templo alcanzara el título de basílica menor, consolidando su relevancia dentro de la Iglesia Católica.
Gracias a su valor histórico, arquitectónico y espiritual, la Basílica Menor Inmaculada Concepción no solo es símbolo de fe, sino también motor de turismo y desarrollo local. Durante todo el año, Cáqueza recibe visitantes que encuentran en este lugar un espacio de reflexión y encuentro.








