Nevadas extremas, colapso del transporte y cortes eléctricos que mantienen a cientos de miles de usuarios sin servicio, según autoridades federales.
Las autoridades estadounidenses confirmaron que el fenómeno invernal ha dejado al menos 11 personas fallecidas en distintos puntos del país. Los decesos se registraron principalmente en Texas, Luisiana y Nueva York, y están asociados a casos de hipotermia y accidentes derivados de las condiciones extremas de frío y hielo en vías públicas y zonas residenciales.
Uno de los impactos se registra en el suministro de energía, con cerca de 900.000 hogares que continúan sin electricidad luego de que la acumulación de hielo y nieve provocara la caída de líneas y daños en subestaciones. Tennessee concentra el mayor número de usuarios afectados, con más de 300.000 viviendas sin servicio, seguido por Misisipi y Luisiana. Las empresas de servicios públicos mantienen cuadrillas activas las 24 horas para avanzar en la restauración del sistema.
Por otro lado, el transporte aéreo y terrestre también se ha visto seriamente afectado. Miles de vuelos fueron cancelados o retrasados en aeropuertos de alto tráfico, mientras que tramos clave de carreteras interestatales permanecen cerrados por acumulaciones de nieve que, en algunos sectores, alcanzan hasta 79 centímetros. Las autoridades de tránsito reiteraron el llamado a evitar desplazamientos innecesarios.
De acuerdo con los servicios meteorológicos, el sistema continuará su desplazamiento hacia el noreste del país, con nuevos episodios de nieve y hielo previstos para las próximas horas. En respuesta, 23 estados y el Distrito de Columbia declararon el estado de emergencia, lo que permite la activación de recursos federales y refuerza los protocolos de atención para la población más vulnerable.








