El presidente de Estados Unidos afirmó que su país no debería ser el único responsable de proteger el tránsito petrolero por el Estrecho de Ormuz. Sus declaraciones llegan en medio de la crisis energética generada tras el conflicto militar con Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que otros países deberían asumir la defensa del Estrecho de Ormuz, una ruta clave del comercio petrolero mundial, tras las tensiones generadas por la guerra con Irán y las interrupciones del tráfico marítimo.
Las declaraciones se producen después de varias semanas de escalada militar en Oriente Medio que alteraron el tránsito de buques petroleros en el estrecho, paso marítimo por donde circula cerca del 20 % del petróleo que se comercia en el mundo, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Durante una intervención ante medios y aliados internacionales, Trump señaló que Estados Unidos no debería ser el único país encargado de garantizar la seguridad en la zona. “Hay muchos países que dependen de ese petróleo. Ellos también deberían luchar por el Estrecho de Ormuz”, afirmó el mandatario al referirse al papel de economías importadoras de energía en Europa y Asia.
Las tensiones en la región aumentaron tras ataques y contraataques entre fuerzas estadounidenses, Israel e Irán, lo que provocó interrupciones temporales en rutas marítimas y el incremento de los costos de transporte y seguros para los buques que cruzan el Golfo Pérsico. En varios momentos del conflicto se registraron ataques a buques comerciales y advertencias de cierre del estrecho por parte de autoridades iraníes.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo, y es considerado uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta. Por esa vía transitan exportaciones de crudo de países como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irán, lo que convierte cualquier interrupción en un factor de impacto directo para los mercados energéticos globales.
Las tensiones militares y las amenazas al tránsito marítimo han provocado fuertes fluctuaciones en el precio del petróleo en los mercados internacionales, mientras países importadores evalúan medidas como la liberación de reservas estratégicas para estabilizar la oferta.
Entre tanto, gobiernos europeos y asiáticos han iniciado consultas diplomáticas sobre posibles esquemas multilaterales de protección para la navegación en el Golfo Pérsico, mientras las fuerzas navales de Estados Unidos mantienen presencia en la región para monitorear el tránsito comercial y evitar nuevas interrupciones en el suministro mundial de crudo.








