El presidente de Estados Unidos presentó su discurso de Estado de la Unión. Hizo un balance de su segundo mandato en un contexto de baja aprobación y tensiones judiciales por su política comercial. Migración, petróleo venezolano y lucha antidrogas marcaron su intervención ante el Congreso.
El presidente Donald Trump habló este martes ante el Congreso en Washington durante el discurso del Estado de la Unión, donde defendió su política migratoria, insistió en los aranceles pese al fallo de la Corte Suprema y aseguró que EE. UU. trabaja “de cerca” con el nuevo gobierno de Venezuela.
En una nueva intervención de una hora y 47 minutos, la más extensa registrada en este tipo de alocuciones, Trump reafirmó los ejes centrales de su agenda: control migratorio, seguridad hemisférica, política energética y presión comercial.
En materia migratoria, aseguró que su administración mantiene “la frontera más fuerte y segura de la historia” y afirmó que en los últimos nueve meses no se ha admitido ningún inmigrante ilegal. “Estamos deportando a criminales inmigrantes ilegales en cantidades récord”, señaló ante legisladores.
Sobre la lucha contra las drogas, calificó el fentanilo como un “arma de destrucción masiva” y sostuvo que su gobierno ha reducido el ingreso de narcóticos por vía marítima. En ese punto, reiteró la cooperación regional y mencionó acciones contra estructuras del narcotráfico.
Uno de los apartes con impacto regional fue la referencia a Venezuela. Trump afirmó que Estados Unidos ha recibido “más de 80 millones de barriles” de crudo venezolano y que la producción interna ha aumentado en 600.000 barriles diarios. También aseguró que su administración trabaja “de cerca” con la presidenta venezolana Delcy Rodríguez.
En política comercial, el mandatario cuestionó el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que limitó su estrategia arancelaria. Defendió los gravámenes como herramienta para alcanzar acuerdos económicos y de seguridad nacional, y anticipó que propondrá un nuevo esquema tarifario.
En el plano internacional, reiteró su doctrina de “paz a través de la fuerza” frente a Irán y advirtió que no permitirá que ese país acceda a un arma nuclear. También insistió en la necesidad de exigir identificación y prueba de ciudadanía para votar, en medio de sus advertencias sobre presunto fraude electoral.
El discurso se produjo en un escenario político complejo, con encuestas que reflejan niveles de aprobación inferiores a los de inicios de su mandato y con elecciones legislativas previstas para noviembre. Analistas en Washington señalan que el tono del mensaje busca consolidar su base electoral y proyectar firmeza en seguridad y economía.








