La ofensiva aérea anunciada por Kabul se da tras bombardeos nocturnos de Islamabad, capital pakistaní, sobre territorio afgano. Pakistán declara “guerra abierta” mientras Rusia y China piden contención diplomática ante el riesgo de una confrontación regional mayor.
El Gobierno talibán informó este 27 de febrero que ejecutó ataques con drones contra instalaciones militares en Abbottabad, Nowshera y Jamrud, en respuesta a bombardeos paquistaníes sobre Kabul y Kandahar, lo que elevó la tensión bilateral.
Según el comunicado oficial de Kabul, la incursión aérea se realizó hacia las 11:00 hora local y alcanzó centros de mando y bases estratégicas dentro de Pakistán. Las autoridades afganas sostienen que la operación fue una respuesta directa a los ataques lanzados por Islamabad durante la madrugada sobre la capital afgana y otras provincias.
Por su parte, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, afirmó que los drones fueron interceptados por sistemas antidrones y que no se registraron víctimas. Sin embargo, el Gobierno paquistaní confirmó haber bombardeado objetivos en Kabul y declaró entrar en una “guerra abierta” con su vecino.
El cruce de versiones incluye cifras contradictorias sobre víctimas. Kabul habla de poco más de una veintena de muertos en bombardeos recientes, mientras Islamabad asegura que las bajas afganas superan las 200. Hasta el momento no hay un balance independiente consolidado.
El trasfondo del conflicto se relaciona con la presencia en Afganistán del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), grupo insurgente que Islamabad acusa de perpetrar atentados en su territorio. La negativa del régimen talibán a expulsar a estos combatientes ha incrementado la tensión en la frontera común.
En el escenario internacional, Rusia pidió cesar las hostilidades. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, instó a ambas partes a “abandonar esta peligrosa confrontación” y regresar a negociaciones políticas. Moscú reconoció oficialmente al Emirato Islámico en 2025 y mantiene vínculos diplomáticos con Kabul.
China también expresó estar “profundamente preocupada” y solicitó moderación, al tiempo que confirmó contactos con ambas capitales para promover un alto el fuego. La escalada representa el incidente más grave entre los dos países desde el retorno de los talibanes al poder en 2021 y abre un nuevo foco de inestabilidad en Asia Central.








