A pesar de la decisión de Senado de los EE.UU continúan las diferencias políticas en el Congreso sobre los recursos destinados a control migratorio.
El Senado estadounidense aprobó en una sesión nocturna la financiación parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), medida que deja por fuera recursos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
La decisión se produjo tras el fracaso de las negociaciones entre demócratas y republicanos para aprobar un paquete completo de financiación del Departamento de Seguridad Nacional. Ante la falta de consenso, los legisladores optaron por respaldar únicamente los programas y agencias que contaban con apoyo inmediato en ambas bancadas.
El acuerdo aprobado permite reactivar varias dependencias del DHS que habían resultado afectadas por el bloqueo político en el Congreso. Entre ellas se encuentran la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), la Guardia Costera de Estados Unidos y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).
Sin embargo, el proyecto aprobado no incluye recursos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ni para algunos programas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), dos áreas que concentran gran parte del debate político relacionado con la política migratoria estadounidense.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, explicó que la decisión buscó evitar una paralización más amplia de las operaciones del departamento mientras continúan las negociaciones para aprobar el resto de la financiación.
“El objetivo fue aprobar los fondos que lograron consenso inmediato y permitir que algunas agencias sigan funcionando mientras se resuelve el debate pendiente”, señaló el legislador durante la discusión en el Senado.
El bloqueo político sobre la financiación del DHS ha generado consecuencias en varias áreas operativas del Gobierno federal. Entre ellas se registran retrasos en algunos aeropuertos del país y la suspensión temporal del pago de salarios para miles de empleados federales vinculados a las agencias que aún no cuentan con presupuesto aprobado.
Analistas legislativos señalan que el debate sobre la financiación del Departamento de Seguridad Nacional se ha intensificado debido a las diferencias entre demócratas y republicanos sobre las políticas de control migratorio y seguridad fronteriza.
Mientras tanto, el Congreso continúa las conversaciones para alcanzar un acuerdo definitivo que permita aprobar los recursos restantes del departamento y restablecer completamente su funcionamiento.








