Autoridades locales y organismos de control analizaron cómo se están asignando los recursos del programa de alimentación escolar y qué problemas están afectando su ejecución en los municipios.
En Cundinamarca se revisaron las nuevas reglas del Programa de Alimentación Escolar (PAE), en medio de inquietudes sobre la asignación de recursos, la calidad de los datos y la ejecución en los municipios.
El análisis se dio en una jornada que reunió a alcaldes, personeros y entidades de control, con dos temas centrales: los cambios que introduce la Resolución 0003 de 2026 —que redefine cómo se maneja el programa a nivel nacional— y las dificultades que ya se están evidenciando en el territorio para aplicar esos lineamientos.
Uno de los puntos más sensibles tiene que ver con el sistema de matrícula estudiantil (SIMAT). Errores, demoras o inconsistencias en el cargue de información pueden reducir los recursos asignados a los municipios, lo que impacta directamente la cantidad de raciones disponibles para los estudiantes.
En la práctica, esto significa que una falla administrativa puede traducirse en menos cobertura o en dificultades para garantizar la alimentación durante toda la jornada escolar.
Por eso, durante el encuentro se fijó como fecha clave el 3 de abril, límite para que las entidades territoriales actualicen correctamente la información. Sin ese paso, no se puede asegurar una distribución adecuada del presupuesto.
Otro frente de discusión fue el control. Los personeros municipales recibieron herramientas para hacer seguimiento al programa en sus territorios, en un contexto donde el PAE ha enfrentado cuestionamientos en distintas regiones del país por fallas en la contratación, calidad de los alimentos y cumplimiento de las entregas.
La secretaria de Educación, Jenny Padilla, explicó que el objetivo es cerrar esas brechas operativas: “seguimos trabajando de manera articulada para fortalecer el programa de alimentación escolar, garantizando una ejecución transparente y centrada en el bienestar de los estudiantes”.
También insistió en la necesidad de ajustar el programa a las condiciones reales del territorio: “esto nos permite avanzar en una correcta ejecución de los recursos y mantener una cobertura permanente en el departamento”.
En paralelo, se revisó el funcionamiento de “PAE Nuestro”, el modelo que se aplica en varios municipios y que busca responder a las particularidades locales, especialmente en zonas rurales donde la logística de entrega y preparación de alimentos presenta mayores retos.
El contexto no es menor. Para miles de estudiantes, el PAE representa una de las principales fuentes de alimentación diaria, por lo que cualquier falla en su ejecución tiene un impacto inmediato en la permanencia escolar y el bienestar de los niños.
El balance de la jornada deja claro que el desafío no está solo en las normas. La clave está en la calidad de la información, la vigilancia en terreno y la capacidad de los municipios para ejecutar los recursos sin retrasos.








