El magistrado Carlos Alberto Suárez explicó cómo funcionan las audiencias de reconocimiento de la JEP, y qué implican para las víctimas en términos de verdad y reparación.
Tras la reciente audiencia de reconocimiento de verdad por falsos positivos en el oriente antioqueño, el magistrado Carlos Alberto Suárez explicó en El Tren de la Mañana de El Dorado Radio, el alcance de estos espacios dentro de la Jurisdicción Especial para la Paz y su impacto en los derechos de las víctimas.
Durante la entrevista, el magistrado detalló que los comparecientes ante la JEP pueden transitar dos caminos: uno sancionatorio, dirigido a los máximos responsables, y otro no sancionatorio, en el que se ubican quienes no tienen ese nivel de responsabilidad.
En ese sentido, precisó que quienes acceden a la ruta no sancionatoria deben cumplir condiciones claras frente a las víctimas. “Para acceder a ese beneficio deben aportar a los derechos de las víctimas: Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, señaló, al referirse a los compromisos exigidos en estos procesos.
Además, destacó que las audiencias de reconocimiento cumplen un papel clave en ese propósito. “Estas audiencias buscan precisamente eso: que los comparecientes cumplan esos compromisos, aporten verdad y realicen actos de reparación simbólica”, indicó, al explicar el sentido de estos espacios dentro de la justicia transicional.
Frente a la garantía de verdad, el magistrado advirtió que los relatos iniciales de los comparecientes suelen ser incompletos, lo que exige un trabajo riguroso por parte de la JEP. “Muchos llegan con desconfianza y con aportes incompletos, pero a través del diálogo empiezan a comprender la importancia de decir la verdad”, afirmó.
También explicó que la Jurisdicción realiza un proceso de verificación que va más allá de la justicia ordinaria. “Exigimos un nivel de verdad superior y contrastamos sus relatos con piezas procesales”, aseguró, al referirse a los mecanismos que buscan garantizar la credibilidad de la información entregada.
Por otra parte, el magistrado resaltó que estos procesos representan una oportunidad para las víctimas, quienes acceden a elementos que no lograron en otras instancias judiciales. “Para las víctimas sigue el proceso de recibir lo que no obtuvieron en la justicia ordinaria: verdad, dignificación y reparación simbólica”, expresó.
En ese contexto, recordó que la JEP tiene cerca de 10 mil comparecientes y que la mayoría no corresponde a máximos responsables, lo que implica un alto volumen de casos por analizar. En el caso de los falsos positivos, se han documentado al menos 6.402 víctimas, una cifra que sigue en revisión.
Finalmente, el magistrado resaltó el impacto de la justicia restaurativa en la sociedad. “Implica ponerse en el lugar del otro, reconocerlo y dignificarlo”, afirmó, al señalar que estos espacios permiten avanzar hacia procesos de reconciliación y comprensión del conflicto armado en Colombia.








