La decisión anunciada por el presidente estadounidense se produce en medio de una crisis energética en la isla, con apagones prolongados y varias termoeléctricas fuera de servicio, mientras La Habana rechaza la medida y acusa a Washington de agravar la situación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles a los países que comercialicen petróleo con Cuba, como parte de una nueva fase de presión económica contra el gobierno de la isla. Al referirse a la medida, el mandatario afirmó que “Cuba no podrá sobrevivir” si se mantiene el actual esquema de suministro energético.
El gobierno cubano respondió señalando que la decisión de Washington busca provocar un “genocidio” contra la población, al restringir el acceso a combustibles necesarios para el funcionamiento del sistema eléctrico y otros servicios esenciales. Las autoridades de la isla reiteraron que las sanciones tienen un impacto directo sobre la vida cotidiana de los ciudadanos.
De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas de Cuba, el país atraviesa apagones de hasta 24 horas en distintas regiones, debido a la salida de operación de cuatro grandes centrales termoeléctricas. La entidad explicó que las fallas obedecen al sobreconsumo de agua y a limitaciones técnicas que han reducido la capacidad de generación.
La nueva escalada de tensiones entre Washington y La Habana ocurre en un contexto de fragilidad económica y energética para Cuba. Hasta ahora, el gobierno estadounidense no ha detallado el alcance de los aranceles ni ha precisado qué países podrían verse directamente afectados por la medida.








