Tras la crisis de embalses de 2024, la Secretaría de Bienestar Verde advirtió que la seguridad hídrica sigue en riesgo en Cundinamarca y que el tráfico ilegal de especies continúa como una amenaza ambiental vigente.
Durante una entrevista en el programa El Tren de la Mañana, en El Dorado Radio, el secretario de Bienestar Verde de Cundinamarca, Diego Leandro Cárdenas Chala, señaló que el departamento enfrenta dos desafíos ambientales simultáneos: la vulnerabilidad del recurso hídrico y la persistencia del tráfico ilegal de fauna.
El funcionario recordó que en marzo de 2024 los embalses registraron niveles cercanos al 30 %, e incluso inferiores, lo que generó alertas por déficit de agua en la región. Aunque actualmente los niveles superan el 50 %, indicó que el episodio evidenció la fragilidad del sistema hídrico y obligó a reforzar las estrategias de restauración ecológica.
“Más que por la protección de la flora y la fauna, estamos preocupados por el recurso hídrico. Restaurar ecosistemas es la base para garantizar el agua”, afirmó Cárdenas, al explicar que se han fortalecido alianzas con la CAR Cundinamarca, Corporinoquia y Corpoguavio, además de acuerdos con Bogotá para proteger páramos y humedales estratégicos.
Entre las acciones en marcha mencionó el aislamiento y la siembra en nacimientos de agua, esquemas de pago por servicios ambientales y proyectos para recuperar la conectividad ecológica. Estos esfuerzos buscan reducir conflictos entre comunidades rurales y fauna silvestre, como el desplazamiento del oso andino hacia zonas intervenidas.
En cuanto al tráfico ilegal de especies, el secretario indicó que sigue siendo una problemática activa en el departamento. Recordó que el Día Mundial de la Vida Silvestre tiene origen en la convención CITES, que regula el comercio de especies amenazadas, y explicó que los llamados “libros rojos” permiten identificar especies en condición vulnerable o en peligro crítico.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a fortalecer prácticas de cuidado ambiental, especialmente en temporadas de alta movilidad como Semana Santa, cuando aumentan los riesgos asociados al tráfico de fauna y flora.








