Bogotá inicia la transformación total del Estadio Nemesio Camacho El Campín, un proyecto que combina lo cultural y lo deportivo. La obra fue adjudicada mediante alianza público-privada.
Bogotá dio inicio oficial a las obras de transformación del Estadio Nemesio Camacho El Campín, uno de los escenarios deportivos más emblemáticos del país, en el marco de un proyecto que busca convertirlo en un complejo deportivo, cultural y de entretenimiento de alcance internacional.
La intervención, cuya inversión supera los $2,4 billones, es desarrollada mediante una alianza público-privada entre el Distrito y el consorcio Sencia, encargado del diseño, construcción, operación y administración del complejo durante un periodo de 30 años.
El proyecto es liderado por la Alcaldía de Bogotá a través del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y contempla una ejecución aproximada de tres años. Durante ese tiempo se realizarán las obras de modernización y ampliación del estadio, al tiempo que se implementarán soluciones para garantizar la continuidad de eventos deportivos y espectáculos mientras avanza la construcción.
La renovación incluye la modernización de las tribunas, la actualización tecnológica del escenario, mejoras de accesibilidad, ampliación de zonas de servicios y la incorporación de nuevos espacios comerciales, gastronómicos y culturales. El nuevo complejo tendrá una capacidad cercana a los 45.000 espectadores y contará con infraestructura pensada para eventos de gran escala.
Además del estadio, el proyecto contempla la creación de un distrito deportivo y cultural con plazoletas, zonas verdes, áreas para espectáculos, comercio y espacios recreativos que funcionarán durante todo el año. La intención es consolidar el sector como un polo permanente de entretenimiento y actividad económica para la ciudad.
Comparado con otros estadios de la región, el nuevo Campín busca acercarse a modelos multipropósito como el Estadio Monumental de Lima o el Estadio Nacional de Santiago. Sin embargo, el proyecto bogotano se distingue por su integración con el entorno urbano y su oferta de servicios permanentes, lo que permitirá mantener el complejo activo los siete días de la semana.
Con esta obra, Bogotá busca actualizar un escenario inaugurado en 1938 y adaptarlo a los estándares internacionales de infraestructura deportiva y cultural, fortaleciendo además el turismo de eventos, la llegada de conciertos internacionales y la experiencia de los aficionados al fútbol.








