El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ballesteros, informó que la entidad realiza monitoreo técnico en agua y suelo de la Quebrada La Cruz, luego del volcamiento de un camión con combustible en la variante entre Cajicá y Zipaquirá.
La CAR monitorea la Quebrada de la Cruz tras el volcamiento de un camión cisterna que transportaba combustible en la variante Cajicá–Zipaquirá. El accidente ocurrió en la madrugada, a la altura de la rotonda cercana a la Universidad Militar Nueva Granada, cuando el vehículo perdió el control y se volcó, provocando el derrame de hidrocarburo que alcanzó este afluente del río Bogotá.
Según el reporte preliminar, el combustible se extendió por la capa asfáltica y llegó a los canales que conectan con la quebrada, lo que obligó a una reacción inmediata de los organismos de emergencia. Bomberos, Policía de Tránsito y personal de gestión del riesgo trabajaron de manera articulada en la contención del material, instalando barreras y adelantando procesos de limpieza para minimizar el impacto ambiental.
El director de la CAR, Alfred Ballesteros, explicó que desde el momento en que se tuvo conocimiento del hecho se activaron los protocolos técnicos de verificación. “Nuestro equipo realiza monitoreo en agua y suelo, y con base en los resultados de laboratorio se determinarán las acciones a seguir”, señaló, al indicar que las muestras permitirán establecer si existe afectación significativa en la calidad del agua o en los suelos aledaños.
El funcionario agregó que el objetivo principal es prevenir que el contaminante avance aguas abajo y genere consecuencias mayores en el ecosistema del río Bogotá. Por ello, la entidad mantendrá seguimiento constante en distintos puntos del afluente mientras avanzan los análisis técnicos.
Entre tanto, la autoridad ambiental reiteró las recomendaciones a la comunidad de sectores cercanos: mantener puertas y ventanas cerradas, usar tapabocas si se perciben olores fuertes y reportar cualquier síntoma asociado a la exposición a vapores. Las labores de monitoreo y control continuarán hasta que se determine que no existe riesgo ambiental adicional en la zona.








