La medida se tomó pese a las expectativas del mercado que anticipaban una reducción de al menos 25 puntos básicos.
La Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener la tasa de interés en 9,5%. La medida tiene como objetivo controlar la inflación, estabilizar las finanzas públicas y preservar el crecimiento económico, aunque ha generado opiniones divididas.
Uno de los principales argumentos a favor es el control de la inflación, que en febrero alcanzó el 5,3%, por encima de la meta del 3%. Además, el déficit fiscal del país llegó al 6,8% del PIB en 2024, por lo que los miembros del Banco optaron por mantener una política monetaria restrictiva.
El presidente Gustavo Petro rechazó la decisión y la calificó como “injustificada”, argumentando que el país muestra señales de recuperación económica que permitirían una reducción en las tasas de interés. “Este nivel de tasas está ahogando la inversión y limitando el empleo”, expresó el mandatario. Algunos analistas señalaron que una baja habría estimulado la inversión interna.
El Banco, por su parte, advirtió que persisten riesgos externos y presiones inflacionarias que justifican mantener la tasa actual. La entidad aseguró que la cautela sigue siendo necesaria mientras la inflación no regrese al rango meta.