La tasa de interés de referencia, pasó del 9,25 % al 10,25 %, esto impacta directamente la economía nacional y el bolsillo de millones de colombianos, especialmente quienes usan tarjetas de crédito.
El ajuste responde a la necesidad de controlar presiones inflacionarias y mantener la estabilidad económica, en un contexto de incertidumbre global y desaceleración del consumo interno.
Con este incremento, el crédito se vuelve más costoso. Los bancos trasladarán gradualmente la subida a productos financieros como préstamos de libre inversión, créditos hipotecarios y, de manera más inmediata, a las tarjetas de crédito.
Para los hogares, el efecto será directo; mayores intereses mensuales, cuotas más altas y menor capacidad de endeudamiento, lo que podría frenar el consumo y afectar sectores como el comercio y los servicios.
En el caso de las tarjetas de crédito, los expertos recomiendan especial precaución. Las compras a varias cuotas generarán un mayor pago de intereses, encareciendo productos básicos y gastos cotidianos.
De igual manera, aunque la medida busca contener la inflación, el reto estará en equilibrar el control de precios sin afectar significativamente la recuperación económica, ni la capacidad financiera de las familias.








