El Partido Demócrata recuperó el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos tras las elecciones del martes 3 de noviembre, en las que consiguió victorias en estados tradicionalmente republicanos y puso fin a las mayorías legislativas que respaldaban al presidente Donald Trump.
Según los resultados divulgados por Associated Press y Reuters, los demócratas alcanzaron las mayorías necesarias en el Senado y la Cámara de Representantes. El nuevo Congreso comenzará sus funciones en enero de 2027.
Entre los resultados más destacados están las victorias demócratas en Texas, Kansas y Carolina del Sur, estados donde el Partido Republicano había mantenido durante décadas una posición dominante en las elecciones al Senado.
Los demócratas también consiguieron triunfos en Carolina del Norte, Ohio y Maine, además de recuperar numerosos distritos de la Cámara de Representantes que estaban en manos republicanas.
El resultado modificará la relación entre el Congreso y la Casa Blanca durante los dos últimos años del segundo mandato de Trump.
Con el control de la Cámara de Representantes, los demócratas podrán promover investigaciones sobre la Administración presidencial, citar funcionarios y ejercer mayor vigilancia sobre el gasto federal.
En el Senado tendrán capacidad para bloquear determinados nombramientos presidenciales y proyectos legislativos.
La economía y el costo de vida estuvieron entre las principales preocupaciones de los electores. La guerra con Irán y sus consecuencias económicas también ocuparon un lugar destacado en la campaña.
Trump reconoció el resultado electoral y manifestó su disposición a trabajar con los demócratas, aunque conserva la facultad de vetar las leyes aprobadas por el Congreso.
El cambio de mayorías no afecta su permanencia en la Presidencia, que concluirá en enero de 2029, pero establece un escenario de gobierno dividido a partir del próximo año.








