La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva para un cuarto mandato no consecutivo recibió este lunes el reconocimiento de gobiernos de distintas tendencias políticas, desde México y Cuba hasta Chile y Paraguay, mientras la Unión Europea planteó mantener a Brasil como uno de sus socios estratégicos.
Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79 % de los sufragios válidos, frente a 59.826.041 de Flávio Bolsonaro, que alcanzó el 48,21 %, según el resultado definitivo del Tribunal Superior Electoral. La diferencia fue de 4,43 millones de votos.
Una de las primeras reacciones llegó de la Unión Europea. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que “la democracia y el multilateralismo han ganado en Brasil” y señaló que el bloque quiere continuar trabajando con el país en comercio libre y abierto, un orden internacional basado en reglas y objetivos climáticos.
El mensaje tiene un componente económico: Brasil es la mayor economía del Mercosur y la relación con el bloque europeo está marcada por el acuerdo comercial entre ambas regiones.
Emmanuel Macron, presidente de Francia, también felicitó a Lula y pidió profundizar la asociación estratégica entre los dos países frente a los desafíos internacionales.
En América Latina, el reconocimiento atravesó las diferencias ideológicas.
En Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella reconoció la victoria de Lula pese a las diferencias políticas e ideológicas entre ambos. El mandatario, que durante la campaña había expresado su respaldo a Flávio Bolsonaro, afirmó que “ni Lula decide por los colombianos ni yo decido por los brasileños” y señaló que Brasil y Colombia “se necesitan mutuamente”. De la Espriella planteó mantener la cooperación bilateral en asuntos como la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal y la protección de la Amazonía.
El presidente chileno, José Antonio Kast, habló telefónicamente con Lula y planteó mantener la cooperación en integración económica y lucha contra el crimen organizado. El gesto adquiere relevancia porque Kast mantiene vínculos políticos con la familia Bolsonaro.
Santiago Peña, presidente de Paraguay, destacó la agenda común de integración y desarrollo, mientras Yamandú Orsi, de Uruguay, habló con Lula y resaltó el carácter democrático de la elección. (
Desde México, Claudia Sheinbaum celebró abiertamente el resultado: “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil”. Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, calificó la victoria de “histórica” y la vinculó con la continuidad de una agenda de soberanía y justicia social.
China e India también felicitaron al mandatario brasileño, en un contexto en el que los tres países comparten espacios de cooperación dentro de los BRICS y Brasil mantiene una relación comercial estratégica con China.
En Europa, Pedro Sánchez llevó el resultado brasileño al escenario electoral español. El presidente del Gobierno aseguró que “lo que ha pasado en Brasil, pasará en España” y sostuvo que “la remontada del progresismo global acaba de comenzar”, a poco más de un mes de las elecciones españolas del 29 de noviembre.
El reconocimiento internacional contrasta con la posición del candidato derrotado. Flávio Bolsonaro anunció que no aceptará el resultado y que buscará la anulación de la segunda vuelta.
Bolsonaro cuestionó la decisión judicial que extendió durante dos horas la jornada electoral debido a problemas de transporte y condiciones meteorológicas. El Tribunal Superior.








