Una investigación encontró una relación positiva entre la diversidad de especies y la mayoría de las funciones y servicios que prestan los ecosistemas.
Tener una mayor variedad de especies favorece procesos naturales de los que dependen la producción de alimentos, el control de plagas, la calidad del agua y la captura de carbono, según una investigación global publicada en Nature Ecology & Evolution.
Los investigadores reunieron resultados de 423 estudios y más de 200.000 datos obtenidos en ecosistemas terrestres, marinos, de agua dulce y estuarios para establecer cómo cambia su funcionamiento cuando aumenta o disminuye la biodiversidad.
El análisis encontró una relación positiva con la mayoría de las funciones y servicios estudiados, aunque su magnitud varía según el ecosistema y el proceso analizado.
Uno de los resultados cuestiona la idea de que varias especies pueden cumplir funciones similares y, por tanto, la desaparición de algunas tendría pocas consecuencias. Los investigadores encontraron que, en numerosos casos, los beneficios continúan aumentando a medida que crece la biodiversidad.
La mayor sensibilidad apareció en la captura de carbono en los océanos. Los autores advierten, sin embargo, que este resultado debe interpretarse con cautela porque existen menos investigaciones disponibles sobre ecosistemas marinos que terrestres.
El estudio también analizó el control natural de plagas, un servicio importante para la agricultura. Aves, insectos, arañas y otros organismos pueden controlar especies que afectan los cultivos, por lo que una reducción de esa diversidad puede disminuir esta regulación natural.
Los autores encontraron además vacíos importantes en la información disponible: América del Sur, África y los ecosistemas marinos y de agua dulce están menos estudiados que los ecosistemas terrestres y los países desarrollados.
Los resultados no significan que cualquier especie produzca el mismo beneficio. Su aporte depende del organismo, el ecosistema y la función que desempeña. La investigación muestra, en cambio, un patrón global: la pérdida de biodiversidad también puede significar la pérdida de funciones de las que dependen las sociedades humanas.








