La investigación Disrupting Harm encontró que el 21 % de los adolescentes de 12 a 17 años consultados en Colombia sufrió alguna forma de explotación o abuso sexual facilitado por tecnología durante un año.
Claudia Patricia Sánchez Muñoz, especialista en protección integral de la infancia, señaló en El Dorado Radio que la prevención de riesgos digitales requiere que padres y cuidadores mantengan espacios de comunicación que permitan a los adolescentes informar sobre contenidos, mensajes o contactos que les generen incomodidad.
Según explicó, los riesgos no proceden exclusivamente de desconocidos y los menores pueden encontrarse con situaciones que no saben identificar como inapropiadas.
“El niño o la niña se puede sentir incómodo por lo que está viendo, por lo que escuchó, por lo que le mostraron, pero no tiene los elementos o los recursos para decir: ‘esto no es correcto’”, afirmó.
La especialista también se refirió al ciberacoso y advirtió que una situación puede continuar fuera de la jornada escolar a través de celulares y redes sociales. Por esta razón, consideró insuficiente limitar la respuesta a bloquear contactos o restringir el acceso al dispositivo.
“No solamente lo resolvemos con ‘elimínelo’ o ‘le voy a suspender el celular’”, señaló Sánchez.
Frente al uso cotidiano de celulares y tabletas, recomendó establecer momentos sin dispositivos y conservar espacios de conversación y actividades familiares. También planteó que los adultos deben revisar sus propios hábitos digitales, debido al ejemplo que representan para niños y adolescentes.
Sánchez indicó que la prevención debe involucrar a las familias, las instituciones educativas y otros entornos de cuidado, además de proporcionar a los menores información sobre los riesgos y las personas o rutas a las que pueden acudir ante una situación que les genere temor o incomodidad.








