Más de 90.000 personas resultaron afectadas por la emergencia entre Nepal y el Tíbet. Las autoridades mantienen las operaciones de búsqueda y vigilan lagos formados por el desastre ante el riesgo de nuevas inundaciones.
Al menos 584 personas han muerto y cerca de 2.500 permanecen desaparecidas tras la avalancha de hielo, roca y lodo que provocó una devastadora inundación en el Himalaya, entre Nepal y la región china del Tíbet.
El balance más reciente registra 579 fallecidos y 1.924 desaparecidos en Nepal. En el condado tibetano de Gyirong, las autoridades chinas reportan cinco muertos y 558 personas cuyo paradero se desconoce. Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros que se encontraban en la región por turismo, trabajo o peregrinaciones religiosas.
La emergencia comenzó el miércoles 26 de agosto, cuando el colapso de una masa glaciar desencadenó un enorme flujo de hielo, rocas, barro y escombros que descendió por los sistemas fluviales de la montaña. La corriente arrasó poblaciones y destruyó carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja estima que al menos 93.000 personas resultaron afectadas y necesitan asistencia humanitaria. En Nepal, más de 3.700 personas han sido rescatadas, mientras helicópteros y equipos terrestres intentan llegar a comunidades que permanecen aisladas.
Las operaciones enfrentaron este viernes una nueva amenaza debido a los lagos formados por el material que bloqueó los cauces. El desbordamiento de uno de ellos obligó a suspender temporalmente las labores de rescate en Nepal y China, que posteriormente fueron reanudadas cuando las autoridades consideraron manejable el riesgo inmediato.
Sin embargo, la amenaza no ha desaparecido. Las autoridades mantienen bajo vigilancia dos lagos formados aguas arriba ante la posibilidad de nuevas inundaciones. Uno de ellos continúa creciendo, lo que mantiene la alerta sobre las poblaciones situadas río abajo.








