Los aprendices pueden sumar seis meses de experiencia mediante el contrato de aprendizaje. La entidad también certifica competencias adquiridas en la práctica y ofrece formación técnica desde la educación media.
La etapa productiva, el contrato de aprendizaje y la certificación de competencias laborales son tres rutas del SENA que permiten a los jóvenes adquirir experiencia verificable y contar con soportes para presentarse a su primer empleo.
Kareen Johana Vega, subdirectora encargada del Centro Nacional de Hotelería, Turismo y Alimentos, explicó en el programa El Tren de la Mañana, de El Dorado Radio, que los seis meses de etapa productiva pueden ser reconocidos como experiencia laboral.
Durante este periodo, los aprendices aplican en escenarios reales los conocimientos adquiridos durante su formación. La experiencia obtenida puede ser incluida posteriormente en la hoja de vida y acreditada al momento de presentarse a una vacante.
La funcionaria se refirió también a la denominada “paradoja de la experiencia”, según la cual algunas empresas exigen trayectoria laboral para cargos iniciales, pero no abren suficientes espacios para que los jóvenes puedan adquirirla.
“Las empresas exigen experiencia previa, pero no les dan a los jóvenes la oportunidad de iniciarla”, señaló Vega.
La discusión volvió a tomar relevancia tras la controversia generada por una convocatoria del sector audiovisual que solicitaba trabajo sin remuneración. Frente a este tipo de ofertas, la subdirectora aclaró que las oportunidades de formación no deben utilizarse para reemplazar puestos de trabajo remunerados.
El SENA también cuenta con un proceso gratuito de evaluación y certificación de competencias laborales para quienes aprendieron un oficio mediante la práctica, pero no poseen un título académico. Las pruebas permiten acreditar conocimientos, desempeño y experiencia ante las empresas y los sectores productivos.
Otra de las rutas comienza en los grados décimo y undécimo mediante la articulación con la educación media. Los estudiantes pueden graduarse como bachilleres y, al mismo tiempo, obtener una formación técnica, además de continuar posteriormente un programa tecnológico con reconocimiento de aprendizajes previos.
Vega recordó que el SENA dispone de 118 centros de formación y programas presenciales, virtuales y a distancia en los niveles auxiliar, operario, técnico y tecnólogo. La oferta también incluye alternativas de emprendimiento y programas dirigidos a las comunidades rurales.
“Aquí no solamente formamos para el trabajo, damos herramientas para transformar vidas y acceder a mejores condiciones”, concluyó.








