El caso que investiga la Fiscalía por el incidente de ciberseguridad en Ecopetrol volvió a poner sobre la mesa los desafíos que enfrentan las organizaciones para proteger su información.
En entrevista con El Dorado Radio, el consultor argentino Carlos Garay explicó que los recientes ciberataques registrados en Colombia evidencian la necesidad de fortalecer la cultura de ciberseguridad, el control de accesos y la capacidad de respuesta ante incidentes en las organizaciones.
La Fiscalía General de la Nación mantiene en etapa de indagación la investigación por el incidente de ciberseguridad registrado en Ecopetrol. Según información divulgada por medios de comunicación, los delincuentes informáticos habrían ingresado mediante una cuenta con privilegios de administrador, utilizada por un tercero, para acceder al entorno tecnológico de la compañía.
Ecopetrol confirmó la publicación ilegal de información correspondiente a 15 empresas del grupo empresarial y señaló que trabaja con la Fiscalía y el Ministerio TIC para limitar su circulación.
La compañía informó que la reacción de su equipo especializado permitió contener el incidente y evitar una afectación crítica de la operación. El caso volvió a centrar la atención en la protección de la infraestructura digital y en la gestión de accesos dentro de las organizaciones.
Durante la entrevista, Garay explicó que la mayoría de los ataques exitosos no comienza con la explotación de una falla tecnológica, sino mediante técnicas de ingeniería social dirigidas a los colaboradores. “Los atacantes envían correos engañosos y, cuando los empleados no tienen una adecuada formación, entregan sus propias credenciales”, afirmó.
Para Garay, estos hechos demuestran que la gestión de identidades, los accesos privilegiados y el monitoreo continuo son prioridades para cualquier organización.
El especialista también advirtió que, una vez la información es extraída y publicada en internet, resulta muy difícil recuperar el control absoluto sobre esos datos. Por ello, recomendó implementar la autenticación de doble factor, fortalecer las auditorías de acceso, adoptar modelos de ‘confianza cero’ (Zero Trust) y desarrollar simulaciones periódicas de ataques para capacitar a los colaboradores.
“En ciberseguridad siempre decimos que el eslabón más débil es el ser humano. Por eso, la prevención y la concientización siguen siendo la primera línea de defensa”, concluyó.








