Un análisis sobre vulnerabilidad urbana ubica a siete capitales en el nivel de mayor riesgo y advierte que las decisiones adoptadas antes de diciembre serán determinantes.
La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) hizo un llamado a los gobiernos nacional y territoriales para acelerar las acciones de preparación frente al fenómeno de El Niño, al considerar que el tiempo disponible para reducir los riesgos antes del inicio de la temporada de mayor impacto es cada vez más corto.
Como soporte de esa advertencia, la entidad elaboró un Índice de Vulnerabilidad Urbana, herramienta que evalúa la capacidad de respuesta de las capitales frente a eventos asociados con sequías prolongadas, desabastecimiento de agua, altas temperaturas y presión sobre los servicios públicos.
El informe ubica a Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Cúcuta, Valledupar, Yopal y Quibdó en nivel de alerta roja, mientras que otras 15 ciudades fueron clasificadas en alerta naranja y 10 en alerta amarilla, de acuerdo con las condiciones de exposición y preparación identificadas por el estudio.
Asocapitales también advirtió que 14 de las 32 ciudades capitales ya han enfrentado episodios de desabastecimiento de agua durante temporadas secas anteriores y que actualmente 207 cabeceras municipales presentan algún grado de riesgo asociado al fenómeno climático.
El director ejecutivo de la entidad, Andrés Santamaría, señaló que las administraciones territoriales cuentan con un margen limitado para fortalecer sus planes de contingencia antes de que comiencen los meses históricamente más críticos.
“El debate ya no es si llegará El Niño, sino si las ciudades estarán preparadas. La diferencia la hará la gestión, no el clima”, afirmó Santamaría.
Según el informe, las medidas que no sean implementadas antes del 30 de noviembre deberán ejecutarse cuando las emergencias ya estén en desarrollo, una situación que podría incrementar los costos de atención y limitar la capacidad de respuesta de las autoridades.
La asociación recomendó priorizar inversiones en abastecimiento de agua potable, protección de fuentes hídricas, prevención de incendios de cobertura vegetal, fortalecimiento de los sistemas de alerta y coordinación entre las administraciones locales y el Gobierno Nacional para enfrentar los efectos previstos durante la temporada seca comprendida entre diciembre de 2026 y abril de 2027.








