Los paseos pueden combinar actividad física con momentos de exploración y olfato, prácticas que permiten a los perros interactuar con su entorno y responder a sus necesidades.
Durante una entrevista en El Tren de la Mañana, Esperanza Sierra, educadora canina de la Cruz Roja Bogotá, explicó que el bienestar de los perros también está relacionado con las actividades que realizan durante sus paseos y con la forma en que sus tutores interpretan su comportamiento.
“La gente piensa que sacar a correr al perro, ah, ya, no, al perro hay que ponerlo a pensar. Un perro que piensa se cansa más que un perro que corre. Entonces hay que combinar esas dos partes”, explicó Sierra.
En ese sentido, los paseos pueden convertirse en espacios para que los perros exploren diferentes lugares y reconozcan los olores de su entorno. La educadora canina señaló que esta actividad cumple una función importante y hace parte de las necesidades que deben tenerse en cuenta durante sus recorridos.
“El olfato es un ejercicio regulador para el perro, porque tiene una sensibilidad muy fuerte y le ayuda a discriminar olores. Cuando él empieza a discriminar olores, se cansa”, señaló.
Además de ofrecer actividades variadas, los tutores deben aprender a observar el comportamiento de sus perros y reconocer las señales que transmiten mediante su cuerpo. La posición de las orejas, la cola, la mirada y otros movimientos pueden indicar si el animal está cómodo o si necesita que se respete su espacio.
Sierra explicó que algunas señales pueden aparecer antes de que un perro reaccione ante una situación que le resulta incómoda. Por esta razón, aprender a identificarlas es especialmente importante en hogares donde conviven animales y niños.
“El perro le habla a usted con las orejas, con la cola, con la carita, con su cuerpo”, afirmó la educadora canina, quien recomendó a los tutores observar estos comportamientos para comprender mejor a sus animales.
La especialista también se refirió a situaciones en las que los perros son abrazados o manipulados de manera insistente. De acuerdo con sus explicaciones, desviar la mirada, lamerse o girar la cabeza pueden ser señales de incomodidad que los tutores deben aprender a reconocer para evitar que el animal se sienta invadido.
Por esta razón, los adultos tienen un papel fundamental en la convivencia entre perros y niños, pues deben enseñar a los menores a acercarse a los animales de manera adecuada y reconocer cuándo estos no quieren ser tocados o necesitan alejarse.
Durante la entrevista, Sierra también recomendó conocer las características y necesidades de cada perro antes de adquirirlo, especialmente cuando se trata de animales de raza que pueden requerir mayores niveles de actividad.
“Si yo voy a adquirir un perrito de raza, pues averigüe la raza, cuáles son esas necesidades que va a tener, qué necesita. Es un perro de alto voltaje, como le decimos nosotros, que hay que sacarlo a correr”, indicó.
La tenencia responsable incluye, además, garantizar una alimentación adecuada, mantener al día las vacunas, brindar atención veterinaria y ofrecer espacios acordes con las características de cada animal. Combinar el ejercicio con oportunidades para explorar y aprender a interpretar sus señales puede contribuir a una convivencia más segura y respetuosa entre los perros y sus familias.








