Las inundaciones mantienen en emergencia a 16 de los 19 municipios del departamento. La Gobernación declaró la calamidad pública y avanza con la entrega de ayudas humanitarias, mientras persisten graves afectaciones en vías, viviendas, cultivos y el sector pecuario.
La temporada de lluvias provocó una emergencia humanitaria en Casanare, donde 8.308 familias resultaron damnificadas, 16 municipios presentan afectaciones y decenas de vías permanecen inhabilitadas por el desbordamiento de ríos y las inundaciones.
La Gobernación de Casanare mantiene la declaratoria de calamidad pública desde el pasado 10 de julio debido a las afectaciones ocasionadas por la temporada de lluvias. De acuerdo con el más reciente balance de la Dirección Departamental de Gestión del Riesgo, la emergencia ya deja 8.308 familias damnificadas en 16 de los 19 municipios del departamento.
El municipio de San Luis de Palenque continúa siendo el más afectado. El desbordamiento del río Pauto inundó cerca del 90 % del casco urbano y obligó a evacuar cientos de familias. En todo el departamento se reportan 6.491 viviendas con daños parciales o totales, 51 corredores viales bloqueados o destruidos y la pérdida de varios puentes que mantienen incomunicadas a distintas comunidades rurales.
El director de Gestión del Riesgo de Casanare, Wilson Eduardo Porras, señaló que la prioridad de las autoridades ha sido proteger a la población y atender la emergencia humanitaria.
“Llevamos cerca de 8.308 familias damnificadas en el departamento. Dieciséis de los 19 municipios presentan afectaciones. Hemos perdido puentes y vías. Afortunadamente no tenemos víctimas que lamentar, pero sí cerca de 18.000 afectaciones en animales, más de 67.000 hectáreas de cultivos y 6.491 viviendas afectadas entre daños parciales y totales”, afirmó el funcionario en entrevista con Caracol Radio.
Las autoridades informaron que, una vez culminaron las labores de evacuación y atención inmediata, comenzó la distribución de ayudas humanitarias de primera respuesta en los municipios más afectados. Paralelamente, la Gobernación desplegó maquinaria amarilla para recuperar la conectividad terrestre y coordina el transporte de asistencia mediante helicópteros hacia las zonas donde el acceso por carretera permanece interrumpido.
“Iniciamos desde ayer la entrega de ayudas humanitarias en varios municipios. También estamos movilizando maquinaria y, donde no existe acceso terrestre, utilizaremos apoyo aéreo para llegar con la asistencia a las comunidades”, explicó Porras.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y las autoridades departamentales continúan evaluando los daños y coordinando las acciones de respuesta. Mientras tanto, los organismos de socorro mantienen el monitoreo permanente de los principales ríos ante la posibilidad de nuevas crecientes ocasionadas por las lluvias pronosticadas para los próximos días.








