La medida busca reducir el riesgo de accidentes por la caída de árboles durante el fenómeno de El Niño, mediante un procedimiento especial para atender estos casos cuando representen una amenaza para personas, animales, viviendas o infraestructura.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) estableció un procedimiento prioritario para autorizar talas y podas urgentes de árboles en condición de riesgo, como parte de las acciones preventivas frente a los efectos del fenómeno de El Niño.
La autoridad ambiental explicó que la disminución prolongada de las lluvias, las altas temperaturas y la fuerte radiación solar afectan las coberturas vegetales, resecan los suelos y aumentan la probabilidad de caída de árboles con problemas estructurales o fitosanitarios, así como el desprendimiento de ramas de gran tamaño.
“Desde mediados de junio las autoridades climáticas confirmaron la llegada del fenómeno de El Niño en su etapa inicial, por lo que las coberturas vegetales comienzan a ser impactadas por la transición de períodos de humedad a la ausencia de lluvias, fuerte radiación solar y altas temperaturas”, afirmó Emma Constanza Zúñiga, directora jurídica de la CAR.
La funcionaria explicó que estas condiciones pueden generar incidentes por la caída de árboles de gran porte o el desprendimiento de ramas, especialmente cuando presentan enfermedades, pérdida de estabilidad o deterioro natural, representando un riesgo para personas, animales, bienes e infraestructura.
Cuando un ciudadano identifique uno o varios árboles en condición de riesgo dentro de su predio deberá diligenciar el formulario de validación dispuesto por la CAR y radicar la solicitud a través de cualquiera de los canales oficiales de la entidad.
Una vez recibida la información, la Corporación programará en un plazo máximo de tres días una visita técnica para verificar las condiciones del árbol. Si la evaluación determina que procede la intervención, expedirá el acta de autorización correspondiente y el solicitante deberá ejecutar el tratamiento indicado de inmediato o dentro de los 15 días calendario siguientes.
Entre las señales que pueden indicar que un árbol representa un riesgo inminente se encuentran una inclinación pronunciada, raíces expuestas o deterioradas, troncos secos o con grietas profundas y ramas desgarradas o con evidente pérdida de estabilidad.
“Con esta medida, buscamos garantizar la protección ambiental y la seguridad de personas, bienes e infraestructura, aplicando principios de gestión del riesgo”, agregó Zúñiga.








