The Lancet publicó una investigación que advierte un crecimiento sostenido de ansiedad y depresión en 204 países, especialmente después de la pandemia de COVID-19.
El estudio Global Burden of Disease identificó que más de 1.170 millones de personas padecen enfermedades mentales en el mundo, con mayor impacto entre jóvenes y mujeres, fenómeno que también genera alertas en Colombia.
La revista científica The Lancet publicó los resultados del estudio, desarrollado por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, el cual concluyó que los trastornos mentales se convirtieron en la principal causa de discapacidad en el mundo.
La investigación analizó información de 204 países entre 1990 y 2023 y determinó que la ansiedad, la depresión y otros trastornos mentales afectan actualmente a cerca de 1.170 millones de personas. El informe advierte que la situación se agravó después de la pandemia de COVID-19, especialmente entre adolescentes y mujeres.
Según el estudio, la prevalencia del trastorno depresivo mayor aumentó un 24 % desde 2019, mientras que los trastornos de ansiedad crecieron más del 47 %. Los investigadores señalaron que la población entre 15 y 19 años concentra uno de los mayores niveles de afectación emocional a nivel global.
La investigación también evidenció que únicamente el 9 % de las personas que padecen ansiedad o depresión reciben una atención mínimamente adecuada. En países de ingresos bajos y medios, la cobertura médica puede ser inferior al 5 %, situación que mantiene amplias brechas de acceso a tratamientos psicológicos y psiquiátricos.
El estudio también concluyó que las mujeres representan el grupo más afectado por trastornos mentales, con aproximadamente 620 millones de casos reportados en 2023. Los investigadores relacionan este fenómeno con violencia de género, abuso sexual, discriminación y sobrecarga de cuidado.
La Organización Mundial de la Salud insistió en que los gobiernos deben fortalecer la inversión pública en salud mental, ampliar el acceso a servicios especializados y consolidar programas de prevención para jóvenes y comunidades vulnerables.
Al margen de este estudio, en Colombia, el Ministerio de Salud y entidades territoriales han advertido un incremento en las consultas relacionadas con salud mental durante los últimos años. Factores como desempleo, violencia intrafamiliar, inseguridad, presión económica y dificultades sociales aparecen entre las principales causas asociadas al deterioro emocional de la población.
En Cundinamarca, hospitales y centros médicos reportan un aumento progresivo en solicitudes de atención psicológica, especialmente entre jóvenes, mujeres y población escolar. Municipios como Soacha, Fusagasugá, Girardot, Zipaquirá y Facatativá concentran parte importante de las consultas relacionadas con ansiedad, depresión y acompañamiento psicosocial.
En el caso de Soacha, autoridades locales han señalado que factores asociados al desempleo, violencia intrafamiliar y problemas de convivencia han impactado el bienestar emocional de miles de familias. Instituciones educativas y entidades de salud también han fortalecido programas preventivos relacionados con salud mental y prevención del suicidio.








