El cambio en las condiciones climáticas obliga a reforzar la prevención en destinos turísticos, con acciones que buscan proteger a visitantes y comunidades frente a riesgos ambientales y operativos.
Las autoridades de Cundinamarca, en articulación con el sector turístico, implementan ajustes en los protocolos de seguridad y en los planes de contingencia ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, con el objetivo de garantizar la protección de los visitantes, la continuidad de la actividad turística y el cuidado de los ecosistemas en el departamento.
Este proceso se adelanta luego de varios meses de lluvias que generaron afectaciones en vías, zonas rurales y algunos destinos, lo que obliga ahora a preparar el territorio frente a un escenario opuesto, marcado por altas temperaturas, disminución de fuentes hídricas y mayor probabilidad de incendios forestales.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, existe un 61 % de probabilidad de desarrollo del fenómeno entre mayo y julio, y superior al 90 % entre septiembre y diciembre, lo que anticipa impactos directos en la operación turística y en la seguridad de los recorridos.
El Instituto Departamental de Cultura y Turismo (IDECUT) reiteró la importancia de fortalecer la cultura de prevención. “Viajar seguro implica conocer el territorio, entender sus riesgos y tomar decisiones responsables durante el recorrido”, indicó la entidad.
Como parte de las medidas, las autoridades locales avanzan en la revisión de planes de contingencia en municipios turísticos, especialmente en aquellos que presentaron afectaciones recientes. Entre las acciones se destacan la identificación de zonas críticas, el monitoreo permanente del estado de las vías, la actualización de señalización en rutas de acceso y la verificación de condiciones en atractivos turísticos.
Para los prestadores de servicios turísticos, el llamado es a reforzar los protocolos de seguridad, mantener informados a los visitantes sobre las condiciones del entorno y verificar previamente las rutas y actividades, en especial en áreas naturales donde los riesgos pueden incrementarse.
Las autoridades también insisten en la corresponsabilidad de los viajeros, recomendando consultar reportes climáticos, evitar prácticas que puedan generar incendios, hacer uso responsable del agua y reportar cualquier situación de riesgo a las líneas de emergencia.
El monitoreo continuo será determinante durante los próximos meses, por lo que se recomienda seguir los reportes del IDEAM y atender las alertas oficiales relacionadas con incendios o cambios en las condiciones ambientales.
En este escenario, Cundinamarca enfrenta el reto de mantener activa su oferta turística en medio de condiciones climáticas variables, apostando por la prevención, la información oportuna y el trabajo conjunto entre autoridades, operadores y visitantes.








