Las autoridades adelantan acciones judiciales contra las redes financieras del Clan del Golfo tras ubicar bienes vinculados a uno de sus presuntos operadores.
La Fiscalía General de la Nación anunció la ocupación con fines de extinción de dominio de 243 bienes que pertenecerían a Mario Élber Garzón Escobar, alias “Mario Bros”, señalado como presunto articulador del componente narcotraficante del Clan del Golfo.
La Dirección Especializada de Extinción del Derecho de Dominio de la Fiscalía informó que los activos intervenidos superan los 76.000 millones de pesos e incluyen 207 predios rurales, 15 inmuebles urbanos, 10 vehículos, dos sociedades y un establecimiento de comercio. Los bienes fueron ubicados principalmente en municipios de Cundinamarca como Chía, La Vega y Puerto Salgar, así como en Puerto López y Puerto Gaitán, en el departamento del Meta.
Según las autoridades, las investigaciones evidencian que Garzón Escobar habría diseñado un entramado financiero para ocultar el origen ilícito de los recursos. El esquema consistía en poner propiedades a nombre de terceros y combinar capitales ilegales con inversiones aparentemente legales, una práctica asociada al lavado de activos.
De acuerdo con el expediente judicial, el presunto operador habría administrado durante más de una década recursos provenientes del envío de cocaína a mercados internacionales. Las investigaciones también lo relacionan con otras actividades criminales como homicidios, extorsión y tráfico de armas.
Como resultado de la operación judicial, la Fiscalía impuso medidas cautelares de embargo, secuestro y suspensión del poder dispositivo sobre los bienes identificados. Estas medidas impiden su venta o transferencia mientras avanza el proceso de extinción de dominio y las investigaciones relacionadas con la estructura criminal.
Alias “Mario Bros” fue capturado en febrero de 2022 en una hacienda ubicada en Quimbaya, Quindío. En ese momento, las autoridades lo señalaban como una pieza clave en la coordinación del narcotráfico del Clan del Golfo y en la articulación con otras organizaciones ilegales para garantizar rutas internacionales de tráfico de drogas.
Las investigaciones también señalan que habría sido designado en 2019 por Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”, entonces máximo jefe del Clan del Golfo, para manejar contactos con otras estructuras criminales, incluidas disidencias de las FARC, con el objetivo de asegurar corredores estratégicos para el envío de estupefacientes.








