Más de 1.000 reservorios y más de 10.000 kits de recolección de agua lluvia han sido implementados en el territorio promoviendo el cuidado del agua.
De cara a lo que será el fenómeno de Fenómeno de El Niño, que según el IDEAM impactará al país durante 2026, la CAR ya viene ejecutando una estrategia para que en Cundinamarca no falte el agua cuando lleguen las sequías más fuertes.
La apuesta se centra en algo clave, guardar agua desde ya. ¿Cómo? A través de cinco modelos que buscan recoger, almacenar y administrar el recurso en momentos críticos. Entre ellos están los reservorios, los tanques australianos, los Bancos Municipales de Agua (BAMA) y los kits para captar agua lluvia, que ya están llegando a miles de hogares, especialmente en zonas rurales.
Según la CAR, en los últimos años, muchas comunidades han sentido el golpe de la falta de agua, sobre todo en actividades como la agricultura o la ganadería. Por eso, se han brindado estas soluciones que apuntan tanto a resistir la sequía como para organizar mejor el uso del recurso en el territorio.
En la práctica, hay opciones para distintos escenarios: desde reservorios excavados en el suelo —algunos con recubrimientos para evitar filtraciones— hasta sistemas más robustos como los BAMA, que pueden almacenar grandes volúmenes de agua y están pensados para el uso comunitario. También hay alternativas más pequeñas, como los kits de agua lluvia, que permiten guardar entre 500 y 1.000 litros en casa.
“A través de estos modelos de recolección se promueve el abastecimiento de agua para actividades como la ganadería, el riego, las labores domésticas y el manejo en predios agrícolas. Asimismo, se fortalece la captación de agua lluvia, la regulación y la reserva hídrica en épocas de sequía”, explicó Alfred Ballesteros, director de la CAR.
Las cifras muestran que la estrategia, aunque no es nueva, sí viene creciendo. En la última década se han implementado más de 2.000 reservorios, cerca de 24 BAMA y más de 80.000 kits de recolección de agua lluvia en la jurisdicción de la CAR.
De cara al fenómeno de El Niño, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible señalaron que se ha incrementado la probabilidad de su desarrollo un 90% para septiembre de 2026 y podría consolidarse con alta probabilidad en el transcurso del año.








