La obra, que supera los $10.000 millones, busca garantizar continuidad y mejor presión en el servicio, especialmente en zonas que han tenido fallas recurrentes.
La construcción de la red de acueducto entre Briceño y Sopó llega a su etapa final, con un 92,7% de ejecución. Se trata de un proyecto que busca responder a una necesidad constante en el municipio: el acceso continuo y con buena presión al agua potable.
La infraestructura inicia en la Caseta Briceño, punto donde se conecta con el sistema de la Empresa de Acueducto de Bogotá, y se extiende hasta la glorieta de Alpina, en el casco urbano de Sopó. En total, son 4,5 kilómetros de tubería de alta capacidad que permitirán transportar mayor volumen de agua hacia el municipio.
Este proyecto cobra relevancia porque en varios sectores de Sopó, especialmente en zonas altas y rurales, el servicio ha presentado intermitencias o baja presión. Con esta nueva red, se busca estabilizar el suministro y responder al crecimiento de la población.
Durante la ejecución, uno de los principales retos fue la presencia de redes de gas en el corredor de obra. Esto obligó a modificar la intervención e implementar tecnología especializada para evitar afectaciones. “Tuvimos interferencias con la línea de gas y fue necesario ajustar el proceso con perforación horizontal dirigida para no impactar otras redes”, explicó Jessica González, ingeniera civil del proyecto.
Esta técnica permite instalar la tubería por debajo del terreno sin abrir zanjas, reduciendo riesgos sobre otras infraestructuras y evitando mayores afectaciones en la vía.
En términos de inversión, la obra comenzó con un presupuesto cercano a los $7.100 millones, pero los ajustes técnicos elevaron la cifra a más de $10.000 millones, debido a las condiciones encontradas en el terreno.
El impacto es directo: más de 26.000 habitantes, tanto del casco urbano como de sectores rurales, podrán contar con un servicio más estable. Además, la red queda preparada para soportar el crecimiento del municipio en los próximos años.
Este tipo de obras, aunque no siempre visibles, terminan siendo determinantes en la vida diaria: menos cortes, mejor presión y mayor cobertura en un servicio básico como el agua.








