El departamento puso en marcha el primer Comité de Seguridad Turística de 2026, con participación de entidades nacionales y territoriales, para definir medidas frente a riesgos sanitarios, condiciones de operación y exigencias del sector.
El aumento de viajeros en la temporada de Semana Santa y las alertas sanitarias activaron la instalación del primer Comité de Seguridad Turística del año en Cundinamarca, un espacio donde se reúnen entidades nacionales, departamentales y municipales para ajustar las condiciones de operación del sector en el territorio.
Uno de los principales focos definidos fue la prevención de enfermedades como la fiebre amarilla y el dengue, en un contexto de mayor movilidad hacia zonas de riesgo. Desde el Ministerio de Salud se insistió en que la vacunación sigue siendo la principal herramienta de protección, especialmente para quienes se desplazan a destinos turísticos.
La Secretaría de Salud de Cundinamarca puso el énfasis en la vigilancia comunitaria como mecanismo de alerta temprana. La secretaria, Neidy Adriana Tinjacá Rueda, señaló que este modelo permite identificar de manera oportuna riesgos sanitarios y activar respuestas locales coordinadas.
En paralelo, el comité abordó las condiciones de formalización y control del sector. Las autoridades recordaron que los prestadores de servicios turísticos deben contar con el Registro Nacional de Turismo y cumplir los requisitos exigidos para su operación. En el caso de los guías, se reiteró la obligación de contar con tarjeta profesional.
El Comité de Seguridad también implementa herramientas operativas como la circular y la primera cartilla de seguridad turística del departamento, diseñadas para orientar la gestión en los municipios. La gerente del IDECUT, Norma Constanza Solórzano, explicó que el objetivo es unificar criterios y facilitar su aplicación en los 116 municipios.
El Viceministerio de Turismo advirtió que la seguridad sigue siendo un factor determinante para habilitar rutas. Actualmente, en el país hay 68 rutas turísticas aprobadas, mientras cerca de 35 han sido suspendidas por condiciones de orden público, lo que evidencia la relación directa entre seguridad y operación del sector.
Más allá de la promoción de destinos, las autoridades coincidieron en que la planificación turística debe incorporar condiciones reales de seguridad, calidad en los servicios y coordinación institucional. Esto implica la articulación entre entidades, operadores y comunidades en cada territorio.
El comité cerró con un llamado a la corresponsabilidad y al seguimiento permanente de las medidas adoptadas, en una estrategia que se mantendrá durante todo el año para garantizar condiciones seguras para los visitantes y la operación turística en Cundinamarca.








