Tras el reconocimiento de siete ex jefes de las FARC ante la JEP del reclutamiento de 18.677 menores, víctimas de la Corporación Rosa Blanca hablan sobre el impacto de esta admisión y el camino que aún falta en materia de verdad, justicia y reparación.
El anuncio de la Jurisdicción Especial para la Paz volvió a poner en el centro del debate uno de los capítulos más sensibles del conflicto armado colombiano: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Según la investigación del tribunal de justicia transicional, al menos 18.677 menores fueron reclutados durante décadas de conflicto. De acuerdo con la JEP, cerca del 28 % de estas víctimas permanece desaparecido, mientras que alrededor del 30 % tenía menos de 15 años al momento de su vinculación a la organización armada.
El reconocimiento de responsabilidad por parte de antiguos miembros del secretariado de las FARC se enmarca en el Caso 07 de la JEP, que investiga el reclutamiento y utilización de menores en el conflicto armado.
Para la Corporación Rosa Blanca, organización integrada por mujeres que denuncian haber sido víctimas de reclutamiento forzado, abusos sexuales y abortos obligados dentro de la guerrilla, el anuncio revive recuerdos dolorosos y reabre el debate sobre los alcances de la justicia transicional.
Sara Enit Morales Padilla, vocera nacional de la Corporación, explicó en El Dorado Radio que el reconocimiento llega después de años de insistencia por parte de las víctimas. “Para nosotros escuchar esta noticia es algo demorado, porque la Corporación Rosa Blanca nace después de los acuerdos de La Habana y desde entonces hemos venido buscando que se reconozca lo que ocurrió”, afirmó.
Morales también señaló que el anuncio genera sentimientos encontrados entre las víctimas que integran la organización: “Es una noticia que nos produce sentimientos encontrados. Revivir estos momentos duros que tuvimos que pasar siendo menores de edad y, al mismo tiempo, ver que después de tantos años se empieza a reconocer lo ocurrido”, indicó.
Desde la dirección de la organización también se plantearon críticas sobre el alcance de las medidas de reparación dentro del sistema de justicia transicional.
Por su parte, Adel Alfredo González Guzmán, director ejecutivo de la Corporación, afirmó que las víctimas aún esperan medidas más concretas de reparación: “Es muy poco lo que la JEP puede hacer frente al tema de la reparación, porque conforme quedó establecido en el acuerdo de paz su función principal es administrar justicia. Como víctimas sentimos que todavía falta mucho por avanzar”, señaló.
El directivo también cuestionó algunos de los mecanismos de reparación simbólica planteados en el marco del proceso: “¿Cómo es posible que pintar un mural o hacer obras comunitarias se plantee como una reparación para víctimas de hechos tan graves?”, expresó.
Desde la Corporación insisten en que la narración pública de los hechos es fundamental para la construcción de memoria y verdad sobre lo ocurrido durante décadas de conflicto armado en Colombia.
Morales Padilla afirmó que romper el silencio ha sido una de las tareas centrales de la organización desde su creación: “Invitamos a las víctimas a contar lo que pasó. Colombia necesita conocer la verdad de lo que ocurrió dentro de esas estructuras”, concluyó.
Las integrantes de la Corporación Rosa Blanca continúan participando en escenarios públicos y espacios del sistema de justicia transicional, donde presentan sus testimonios dentro de los procesos de esclarecimiento del conflicto armado.








