Un equipo técnico de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca fue víctima de un ataque con disparos mientras desarrollaba labores de protección de fauna silvestre en zona rural de Villapinzón.
Funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca fueron atacados con disparos y amenazas en la vereda Soatama, zona rural de Villapinzón, mientras adelantaba labores de monitoreo y verificación por la presencia de un oso de anteojos en la cuenca alta del río Bogotá.
El equipo técnico atendía reportes de la comunidad sobre el avistamiento del animal y desarrollaba un operativo para evaluar la situación y adoptar medidas de manejo y protección, tanto para la especie como para los habitantes del sector.
Tras lo ocurrido, el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, rechazó los hechos y anunció que interpondrá denuncias ante la Procuraduría General de la Nación y demás autoridades competentes, con el fin de que se investigue lo sucedido y se determinen posibles responsabilidades disciplinarias y penales.
El directivo también denunció que la entidad ha sido blanco de presuntas calumnias e intimidaciones por parte de integrantes del concejo municipal, situación que según advirtió incrementa el riesgo para el personal técnico que desarrolla labores en territorio, y enfatizó que: “los concejales son servidores públicos que están obligados a respaldar la labor de las autoridades ambientales, no a calumniar ni a poner en riesgo la vida de nuestros funcionarios”.
La corporación explicó que el operativo hacía parte de su misión institucional de proteger la fauna silvestre, en especial el oso de anteojos, especie emblemática de los ecosistemas altoandinos y de páramo. La presencia del ejemplar en la zona, añadió la entidad, constituye un indicador de procesos de restauración y conservación ambiental en la región.
En ese contexto, la CAR recordó que recientemente suscribió el Pacto por la Protección del Oso Andino, un acuerdo entre autoridades ambientales y actores locales orientado a fortalecer el corredor biológico de la especie. Como parte de este compromiso, fueron entregadas herramientas pedagógicas y cámaras trampa para reforzar el monitoreo científico y comunitario.
Finalmente, la entidad reiteró el llamado al respeto por la labor institucional y agradeció el respaldo de la comunidad, insistiendo en que la protección de la biodiversidad debe garantizarse en condiciones de seguridad y legalidad para quienes trabajan en su defensa.








