En la vereda Caraza, más de 50 mangueras estarían captando agua de una fuente hídrica para riego agrícola, desviando cerca del 80 % de su caudal y generando una grave afectación ambiental.
Más de 50 mangueras conectadas a una zanja que desviaba el agua de la quebrada Munar encendieron las alertas en el municipio de Chipaque. Tras una denuncia presentada por la Concesionaria Vial Andina, Corporinoquia realizó una visita en el kilómetro en un tramo de la vía Bogotá – Villavicencio y confirmó que el cauce natural estaba siendo intervenido sin autorización.
Según la inspección, el agua era desviada a través de una excavación en tierra que funcionaba como canal artificial y que estaba conectada a infraestructura asociada a la vía nacional. En este sector, residentes de la vereda Caraza habrían instalado más de 50 mangueras para captar el recurso, principalmente para riego agrícola. De acuerdo la autoridad ambiental, la derivación alcanzaría cerca del 80% del caudal de la fuente hídrica, una afectación considerada grave para el equilibrio del ecosistema.
En ese sentido, Corporinoquia señaló que no existe concesión de aguas superficiales ni permiso alguno para este aprovechamiento. Por ende, impuso como medida preventiva la “suspensión inmediata de la captación del recurso hídrico y, en consecuencia, el cierre de la zanja o conductor hidráulico que deriva el caudal de la Quebrada Munar, hasta tanto los usuarios cuenten con la respectiva concesión de aguas superficiales otorgada por la Autoridad Ambiental competente”.
Esta decisión fue notificada a la Alcaldía de Chipaque, al Comité Municipal de Gestión del Riesgo y a la Policía, dando un plazo de un día para que se realice el cierre voluntario de la bocatoma. Corporinoquia advirtió que quienes deseen seguir utilizando el agua deberán adelantar los trámites legales correspondientes.








