El inventario más reciente de emisiones contaminantes en Bogotá revela que el polvo en las zonas sin pavimentar y el transporte de carga son los mayores generadores de material particulado fino, afectando la salud de sus habitantes. La ciudad implementa medidas para reducir estas fuentes y promover un aire más limpio.
Según la secretaria distrital de ambiente, el polvo levantado en las áreas no pavimentadas y el transporte de carga representan el 62% del total de emisiones de material particulado (PM 2.5), los contaminantes más peligrosos por su capacidad para penetrar en los pulmones y el sistema cardiovascular. El sector del transporte de carga, responsable del 34% de estas emisiones, se convierte en el principal foco de atención para mejorar la calidad del aire en la ciudad.
Este problema se concentra principalmente en zonas del sur y suroeste de Bogotá, en localidades como Ciudad Bolívar y Kennedy, donde la población enfrenta altos niveles de contaminación. Para contrarrestar esta situación, la Alcaldía impulsa la modernización del transporte de carga mediante la adopción de tecnologías más limpias, gracias al fondo de encargo de renovación vehicular, que incentiva la sustitución de camiones antiguos por modelos menos contaminantes.
Además, se ha establecido la primera zona urbana por un mejor aire en la zona de Bosa Apogeo, que concentra esfuerzos y recursos para reducir las emisiones. Esta estrategia incluye acciones de re naturalización, reverdecimiento, mantenimiento vial y el fomento de espacios verdes, como árboles, jardines verticales, techos verdes y huertas urbanas, que contribuyen a mitigar el impacto ambiental.
Igualmente, la restauración ecológica de los cerros orientales fortalece la resiliencia frente a eventos de sequía y ayuda a disminuir los incendios forestales, complementando los esfuerzos para mejorar la calidad del aire en Bogotá. Con estas acciones integrales, la ciudad busca reducir la exposición a contaminantes y promover un entorno más saludable para todos sus habitantes.








