Cundinamarca es un territorio con historia y comunidades que han sufrido los efectos del conflicto, sin embargo, es también un lugar de renacimiento, donde organizaciones como Echando Pata promueven la transformación social a través del arte, la educación y el voluntariado. El equipo de Echando Pata compartió sus acciones que construyen paz y memoria en un territorio marcado por la violencia. Carlos Rivera, Aldair Urrego y Yeison Sánchez expusieron su experiencia y visión de un futuro tejido con hilos de paz. “Echando Pata nace en Cabrera, un pueblo que ha vivido algunos episodios de violencia, pero que hoy está construyendo una historia a través del color, la juntanza, el escuchar, el saber hablar y sobre todo, el trabajo en equipo”, explicó Rivera, enfatizando la esencia del movimiento. La organización se dedica a rescatar historias de sus municipios mediante un enfoque que combina arte y memoria. “Por los caminos de la paz y la memoria, buscamos rescatar historias de los municipios y fomentar la inclusión”, aseveró Urrego. “No solo se trata de crear espacios, sino de crear comunidad”, añadió Sánchez, quien destacó la relevancia del voluntariado en su labor. A través de talleres, murales y actividades culturales, el arte se convierte en una poderosa herramienta de cohesión social. “El arte no solo embellece, sino que sana,” puntualizó Urrego. Hasta la fecha, Echando Pata ha logrado pintar “más de 30 escuelas en 10 municipios” y ha contado con el apoyo de “más de 20 aliados”, lo que subraya la amplitud de su impacto. Con cada actividad, la organización teje un entramado de historias que buscan la luz del entendimiento y la reconciliación. La entrevista, realizada en El Dorado Noticias, se convirtió en un testimonio vibrante y muestra que, en cada rincón de Cundinamarca, hay iniciativas que fortalecen la paz mediante la construcción con acciones concretas. “Nuestra misión es que Cabrera y pueblos aledaños no solo se recuerden por el dolor, sino también por sus avances, por sus colores y por sus historias de superación,” concluyó Sánchez con optimismo. En un mundo que frecuentemente parece sombrío, Echando Pata emerge como un recordatorio de que el cambio es posible. La paz se construye paso a paso, y en cada paso que dan, lo hacen “echando pata.” Así, el eco de sus voces resuena en Cabrera y en el corazón de quienes buscan un camino hacia un futuro mejor.
Viotá teje memoria a través del arte
“La paz se construye con oportunidades, y aquí estamos apostando por ellas”, afirmó el alcalde Óscar Quiroga en Dorado Noticias. Durante décadas, el conflicto armado marcó su historia, dejando cicatrices en el campo y en sus gentes. Pero hoy, las balas han sido reemplazadas por música, cine y educación. Así lo contó el alcalde Óscar Quiroga en Dorado Noticias, en la Sección de Paz, donde habló del presente y futuro del municipio. “Viotá ha vivido un gran proceso de resiliencia”, dijo con firmeza. Y es que el municipio no solo ha reconstruido su tejido social, sino que ha encontrado en la cultura y el turismo un camino hacia la reconciliación. Con el Pacto por la Cultura, el Turismo y la Paz en Tequendama, firmado junto a diez municipios de la provincia, se abrió paso a iniciativas como “La Vuelta Tequendama en 80 días”, un recorrido de arte y expresión que llegó hasta las veredas más apartadas. “Nos permitió regionalizar el proceso y crear la Casa de la Cultura en Viotá”, explicó el mandatario. Pero el arte no lo es todo, la educación se ha convertido en una apuesta clave para Viotá, que por años, vio a sus jóvenes marcharse en busca de oportunidades y hoy se prepara para recibirlos con la primera Universidad para el municipio. En alianza con varias instituciones, desde 2025 ofrecerá programas como Ingeniería en Sistemas, Derecho y Gastronomía, sin costo para los estudiantes. “Abrimos las puertas de la educación superior en Viotá”, aseguró Quiroga. El campo, corazón del municipio, también ha sido protagonista. Con apoyo del Ministerio de Cultura y asociaciones campesinas, se avanza en el proyecto ‘Casa de Cine en Viotá’, una iniciativa que busca contar la historia del territorio a través de los ojos de su gente. “No nos hemos quedado solo en el casco urbano; hemos llegado a las veredas para apoyar a las organizaciones campesinas”, destacó el alcalde. Viotá sigue transformándose, de ser un territorio marcado por la guerra, hoy es un municipio que respira arte, aprendizaje y desarrollo. “Estamos demostrando que Viotá es un territorio de esperanza y de oportunidades”, concluyó Quiroga en su entrevista con Dorado Noticias